La iniciativa presidencial que busca establecer la figura de jueces sin rostro en México es inconvencional, derivaría en abusos y violaciones en contra de personas inocentes, podría usarse con fines políticos y un síntoma de que la batalla contra el crimen está perdida, por lo que la misma debe pausarse en este momento.
Destacaron directivos y expertos del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), así como abogados litigantes quienes señalaron que aprobar esta reforma, como se pretende en el Senado, podría derivar en que no sólo hubiera jueces sin rostro, sino también magistrados, fiscales e incluso ministros de la SCJN, lo que desbordaría al sistema penal.
En el Senado de la República en el marco de la Mesa de Análisis “Reformas al Código Penal y a la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada”, el doctor e investigador del Inacipe, Alberto Enrique Nava Garcés, expuso que establecer la figura de jueces sin rostro en México sería “la antesala de una pesadilla para quien pudiera ser inocente”.
“Estamos hablando que se han aumentado la prisión preventiva oficiosa, la prisión preventiva justificada y ahora solicitar un juez sin rostro de alguna manera pone en peligro los aspectos de la publicidad, pero también significa que un juez recibe información pero como no tiene rostro, como no tiene nombre puede ser sustituido y no podemos saber el que la persona que tenía en la información, ya no la tiene”.
Con ello, obviamente, “va a resolver no nada más sin rostro sino a ciegas” y vaticinó la aparición en la vida jurídica de los llamados jueces sin rostro “es síntoma de que la batalla contra el crimen organizado está perdida”.











