Aguas

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El ostensible crecimiento poblacional; los efectos del cambio climático; el desmedido uso en todos los ámbitos, entre ellos doméstico, industrial y agrícola; la contaminación de los cuerpos de agua subterráneos y superficiales; y una baja inversión en infraestructura para su aprovechamiento y preservación, son entre otros, los factores que han contribuido a la escasez en el país, incluso en aquellas regiones en que la disponibilidad no es problema, sino la infraestructura para su distribución.

La Comisión de Agua tiene interés en una Ley General en la materia y en reformas a la Ley de Aguas Nacionales para garantizar acceso a toda la población. Para ello los integrantes han tomado en consideración opiniones de especialistas de universidades y de organismos afines.

De 1990 a la fecha son más de diez millones de personas las que no tienen acceso al agua potable en zonas como Aguascalientes, Coahuila, Colima, Tlaxcala y el Distrito Federal. Aparte, son 21 estados los que han padecido sequías persistentes. Ante esto, los afectados han solicitado la ejecución de políticas públicas coordinadas entre la Federación y los gobiernos locales, a fin de garantizar el suministro.

La Comisión Nacional del Agua expone frente a esto, el desarrollo de una serie de acciones a lo largo del país, para mitigar los efectos. Habla de un programa nacional de combate a la sequía con acciones trasversales que incluyen la participación de los tres órdenes de gobierno, de la sociedad y de las instituciones académicas.

El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua observa que en el contexto de Latinoamérica, México es uno de los que tiene menos disponibilidad por habitante. Según esos datos, cada ciudadano tiene acceso en promedio a menos de 10 mil litros por día, en tanto que algunos países sudamericanos, tienen 150 mil litros por habitante.

Sin embargo, el país es de los que cuenta con mayor capacidad para almacenar, calculada en 150 mil millones de metros cúbicos, en 667 presas, en las que se guarda cerca del 40 por ciento de toda el agua que escurre por precipitaciones.

Los problemas en el norte del país deben servir para tomar conciencia, ya que la mayor cantidad de agua superficial se encuentra en esta región de México, en especial en el estado de Chiapas. Los ríos Grijalva y Usumacinta están entre los más importantes del país, no solamente por la gran cantidad de agua, sino también por la diversidad biológica en la zona.

Chiapas es una de las más importantes zonas hidrológicas, pues alberga el 40% de agua dulce de México, y el y el 50% de recarga de aguas pluviales. Esta riqueza debe ser motivo de preocupación con un sentido conservacionista. Impedir la contaminación y el mal uso de esos recursos debe ser una prioridad, ahora y en el futuro, por las generaciones que vienen en camino.

Sin embargo, parte del costo del tratamiento de aguas residuales pareciera que se pretende cargar al consumidor doméstico, y no existe información disponible sobre cómo se halla repartida la carga que representa la entrada en operación de estaciones de tratamiento.

Es positivo para todos que parte de esta iniciativa ya se encuentre en marcha, sin embargo, lo anterior, como las demás acciones que se están tomando frente a este problema, podrían contar con recursos propios con el fin de no transferir cargas a un segmento del consumo que es uno de los más vulnerables.