Alerta sobre consecuencias del cambio climático

De continuar el número de desastres naturales, para el año 2030 las pérdidas económicas pueden ser de casi el doble de los niveles registrados en 2005. Agencias
De continuar el número de desastres naturales, para el año 2030 las pérdidas económicas pueden ser de casi el doble de los niveles registrados en 2005. Agencias

El número de desastres naturales aumenta y de continuar la tendencia de la última década, para el año 2030 las pérdidas económicas globales anuales pueden ser de casi el doble de los niveles registrados en 2005 y superar los 300 mil millones de dólares, advirtió Irasema Alcántara Ayala, académica de la UNAM.

Explicó que las cifras se pueden agravar si como resultado del cambio climático, la globalización, el cambio tecnológico, la urbanización y la inestabilidad política y económica se incrementa el número de personas y bienes expuestos al riesgo de desastres.

En el artículo “Global risks: Pool knowledge to stem losses from disasters”, publicado en la revista científica Nature, del que Alcántara Ayala es coautora, se deja en claro que el mejoramiento de la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia es esencial para sociedades sustentables.

Sin embargo, la ciencia enfocada en las amenazas naturales está muy fragmentada como para influir en la política de manera efectiva, indicó la investigadora del Instituto de Geografía en un comunicado de esta casa de estudios.

Por ejemplo, recordó, en abril y mayo de este año dos terremotos de gran magnitud ocurrieron en Nepal.

Aunque los sismólogos habían advertido de la probabilidad de ocurrencia de un gran sismo en la región de Katmandú, en Nepal, los políticos locales no fortalecieron los códigos de construcción, tampoco reforzaron edificios antiguos ni informaron a la población acerca del riesgo.

Mencionó que al menos 35 países, entre ellos Colombia, Brasil y la India, ahora incluyen el riesgo de desastres y su reducción en sus estrategias de desarrollo, a pesar de que la mayoría no lo hace.

Muchos organismos financieros ven a los desastres como interrupciones en el desarrollo, no como riesgos que deben ser manejados.