Alerta

Alerta

Este martes, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió una alerta de viaje para Bélgica, tras los atentados ocurridos en la ciudad de Bruselas, donde murieron más de 30 personas en hechos que están vinculado con grupos extremistas que vienen sembrando el terror en donde pueden, tanto en Oriente como en ciudades de Europa.

Tras el hecho, que ha sido condenado por el Poder Ejecutivo mexicano, legisladores de todos los partidos solicitaron al Gobierno Federal redoblar la seguridad en el país, con un enfoque preventivo.

Lo anterior lleva a reflexionar sobre si la alerta es lo más cerca que está el país de este fenómeno. Desafortunadamente no es así. No lo es respecto de esos grupos fundamentalistas, pues se debe recordar que una de esas expresiones lo ha incluido en una larga lista de naciones que han dado su respaldo a la coalición internacional contra el terrorismo.

Pero tampoco lo es frente a ciertas bandas que prácticamente matienen bajo su control diversas zonas urbanas de El Salvador, Guatemala y Honduras. Estos grupos, de perfil distinto del que tienen los extremistas musulmanes, se caracterizan por estar relacionados con el crimen organizado y en las diversas actividades que realiza.

La zona sureste de México, una de las más seguras, se halla entre dos regiones conflictivas como son la centroamericana que está más allá de la Frontera Sur, el centro y norte del país, donde operan los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado en general.

Llama la atención que una vasta región se mantenga hasta ahora con los bajos índices delictivos que se observan, estando como está, tan cerca geográficamente de puntos convulsionados, fuera de las fronteras y dentro de ellas.

Adicionalmente está la acción de ciertos grupos que han sido combatidos con energía y que al estar al borde del colapso, han reaccioinado con virulencia, como ha sido el caso de Michoacán y otros. Frente a esos fenómenos es que hace dos años, el Senado aprobó diversas reformas sobre el delito de terrorismo. Se modificaron también leyes federales contra la delincuencia organizada, de extinción de dominio y la Reglamentaria del Artículo 22 de la Constitución Política. Sumaron otros medios para la consumación de un acto de este tipo como el uso de material nuclear, combustible nuclear, mineral radioactivo y fuente de radiación.

Con el mismo fin, el agente del Ministerio Público y quienes tengan bajo su responsabilidad la regulación del sistema financiero del país, hoy pueden ordenar a las entidades del sector la inmovilización provisional e inmediata de fondos.

Lo anterior cumplió con las obligaciones del país como integrante de la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional. La reforma también contempló una adecuación normativa frente a la constante evolución tecnológica y sofisticación de las actividades criminales.

Es pertinente entonces hablar de terrorismo. La nación ha cambiado en muchos aspectos positivos. México no es el mismo de hace 20 ó 30 años. Hoy muestra una dinámica imparable generada por sus más de cien millones de habitantes. Al mismo tiempo es protagonista de una serie de transformaciones que antes apenas se veían como un objetivo lejano. Sin embargo, junto a innumerables logros y hechos positivos, han ido surgiendo fenómenos y expresiones indeseables que impresionan por su crudeza.

Por eso la sociedad debe estar preparada, porque los desafíos que apenas se columbran, podrían a todos poner a prueba.