La urbanización es un proceso tendencial e irreversible que produce muchos y graves efectos ambientales, económicos y sociales, dijo la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y alertó de un continuo crecimiento de las zonas urbanas en el país en forma dispersa y expansiva.
Esa situación, anotó, ha ocasionado la fragmentación del espacio urbano y aumentado las distancias y tiempos de traslado, lo que evidencia que el modelo de movilidad que ha acompañado este proceso de crecimiento es claramente insostenible.
Ante ello, llamó a la acción para que autoridades, organismos públicos y privados, así como organizaciones de la sociedad civil, busquen las mejores condiciones de vida para las personas y pongan especial énfasis en aquéllas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Ello, sin dejar a nadie atrás, de acuerdo con el Objetivo 11 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
“Para esta comisión, si bien se advierte una fuerte inversión en el desarrollo de complejos residenciales de interés social, en muchas ocasiones éstos no atienden las necesidades de la población, ya que se encuentran alejados de los centros de trabajo o bien en situación de abandono”, anotó.
Finalmengte, refirió que esta situación se traduce en falta de aprovechamiento de los recursos destinados a las políticas de desarrollo de vivienda, sin que se garantice el derecho humano a una vivienda digna.











