Recientemente se dio a conocer que el campo mexicano produce al año 31.4 millones de toneladas de alimento, sin embargo 6.3 millones se desperdician. Si se aprovechara únicamente la mitad de esa cantidad, se podría atender a 3.4 millones de mexicanos en situación de desnutrición, dice la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos.
Por su parte, un informe sobre pérdida y desperdicio de alimentos en América Latina y el Caribe, emitido por la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, señala que en la región, debido a una deficiente distribución, el volumen de lo que se desecha sin aprovechar es considerable.
Se indica que se pierden y desperdician más alimentos que los que son necesarios para satisfacer las necesidades nutricionales de las 47 millones de personas que aún sufren hambre en la región. Esto es 6.0 por ciento de las pérdidas globales de alimentos. Con ese volumen que es únicamente lo que corresponde a la venta al detalle en supermercados, almacenes o mercados, se podría beneficiar a más de 30 millones de personas.
Con anterioridad se había dado a conocer datos impactantes sobre el tema. Más de 500 toneladas de alimentos se desperdician cada año en países en desarrollo, entre ellos los de América Latina. En ese entonces la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura hizo un llamado a replantear los procesos en el manejo de estos recursos.
Se reconoce que hay hambre, pero en un mundo de abundancia. El problema no es la insuficiente producción de alimentos, sino una desigual distribución.
El organismo mundial sostiene que el desaprovechamiento se debe a malas prácticas agrícolas, de almacenaje o transportación, entre otras causas que podrían ser atendidas con el propósito de obtener un mejor uso que aporte más recursos y llegar al mismo tiempo a consumidores que se hallan en problemas para acceder a un mínimo para su sobrevivencia.
De acuerdo con la misma fuente, en este plano suman alrededor de mil 300 millones de toneladas métricas de comida las que dejan de aprovecharse anualmente, pese a que mil millones de personas no tienen que comer. La desnutrición causa la muerte de 5 millones de niños menores de 5 años cada año, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Es así como el mundo enfrenta un problema que no sólo no se ha podido erradicar definitivamente, sino que al estado latente se suman recurrentes y acentuadas crisis en diversas regiones, que crean escenarios todavía más dramáticos.
Frente a esto, debería establecerse una estrategia que tuviera como propósito central la recuperación de los recursos próximos a caducar para ser aprovechados mediante un eficiente sistema de distribución.
De acuerdo con un estudio oficial, en el país el desperdicio de alimentos anualmente equivale a 120 mil millones de pesos, una cantidad que podría servir para el sustento de cerca de doce millones de personas o tres millones de hogares durante un año.
Hay una inadecuada o austente planeación y conducción de la cadena de producción, ya que los problemas comienzan en la cosecha y se prolongan hasta llegar al consumidor.
Atender este aspecto del problema se ve como prioridad no sólo porque implica el desaprovechamiento o desperdicio de otros recursos como agua y energía, sino porque allí está parte de la solución que no se ha podido atajar al depender de organismos privados la voluntad que se necesita.












