Dentro de las facultades reglamentarias que tiene a su cargo el municipio en general, se encuentra la relacionada con el ejercicio del comercio en la vi´a pu´blica, pues asi´ lo disponen los arti´culos respectivos de sus correspondientes ordenamientos.
Frenar el crecimiento del comercio ambulante informal, coordinar su reubicación, buscar alternativas laborables viables, erradicar los liderazgos que se pretenden levantar una vez que emerge el fenómeno, serían parte de las acciones de un plan de reordenamiento del comercio en vía pública.En este caso, el diálogo es un instrumento eficaz, así como las estrategias y alternativas de solución. Planes de inclusión en programas de apertura de empresas, integración de un padrón que incluya toda la información posible. Procedencia, capital, antecedentes. Lo anterior permitiría un diagnóstico y un punto de partida.
Ya se había hecho notar el año pasado. En otras administraciones locales existen programas para quienes deseen emprender un negocio, incluyendo a quienes de hallan dentro del comercio informal. A diferencia de los convencionales, estos planes privilegian un simple procedimiento y reducen tiempo de trámites administrativos para la apertura de los establecimientos comerciales. Eventualmente, cuando la autoridad municipal ha intentado despejar la vía pública, no obstante la irregularidad al comercializar en donde no es permitido, en algunas ocasiones los vendedores llegan al extremo de oponer resistencia.
En el pasado, a raíz de un operativo por parte de autoridades para retirar el ambulantaje, presuntos vendedores ambulantes provocaron una trifulca, tras ser desalojados. El hecho lleva a la reflexión sobre este fenómeno: vendedores en pequeña escala que en la informalidad ofertan diversos productos, pero que podrían regularizarse y ubicarse en determinado sitio, con lo cual evitarían esas situaciones.
Se les define como sector informal de la economía, economía subterránea, o economía ilegal; a los trabajadores de este sector se les denomina independientes, informales, ilegales, por cuenta propia, pero el común denominador es la irregularidad.
Sin embargo, esta situación precaria no ha impedido que en algunas ciudades se haya regularizado, lo cual muestra que se puede insertar en la economía formal y establecerse en un sitio determinado.
El ambulante no paga impuestos, aunque compite con quienes estando establecidos sí lo hacen, pero además se le percibe como la parte más débil de la cadena que oferta productos o servicios.
Por eso, cuando se pretende reencauzar a esta población resulta inadmisible la resistencia, pues sólo mediante el diálogo respetuoso con las autoridades se podrá avanzar en el camino de una solución.
Quienes impulsan la actividad deben estar conscientes que están en la ilegalidad. Es una irregularidad al evadir impuestos. Al no contar con permiso para esa actividad en vía pública, es un problema porque obstruye el paso a los peatones. Y causan un perjuicio porque afectan a los negocios establecidos que solventan una serie de obligaciones que los otros evaden.
La solución es simple. El establecimiento y la regularización.












