La Organización Internacional del Trabajo (OIT), afirmó que América Latina requiere un crecimiento más robusto y políticas más eficientes de redistribución del ingreso, para enfrentar de manera más contundente los desafíos del empleo, en especial entre los grupos de población más vulnerables.
El panorama laboral de la región dice que la evolución de los principales indicadores del mercado del trabajo han reflejado un leve avance con respecto a 2017, incluyendo un cambio de tendencia en la tasa de desocupación que volvió a bajar tras tres años de alzas.
La “crisis en cámara lenta” parece estar terminando en América Latina, aunque el panorama para 2019 es aún incierto, refirió.
Tasa positiva
Recordó que hace dos años, la tasa de desocupación promedio era de 8.1 por ciento y bajó en 2018 a 7.8 por ciento, además hay noticias positivas del crecimiento del empleo asalariado, así como del nivel de las remuneraciones; sin embargo, aclaró, en un contexto de crecimiento económico lento, la mejoría en la tasa de desocupación ha sido modesta.
De igual manera, abundó, hay que entender que detrás de los promedios regionales ha habido comportamientos diversos de los indicadores a nivel de países y subregiones, y que una vez más, los datos de Brasil, con cerca de 40 por ciento de la población económicamente activa, han sido determinantes para la tendencia registrada.
En el caso de las mujeres, su participación laboral mantiene su tendencia al alza. En 2016 pasó de 50 por ciento y en el tercer trimestre de 2018 registraba 50.3 por ciento, ese es un indicio de que la brecha de género tiende a disminuir, aunque es necesario recordar que este es un tema pendiente, pues aún hay más de 20 puntos porcentuales de diferencia con los hombres.
La mayor parte de estas brechas, puntualizó, se pueden atribuir a discriminación, estereotipos y factores culturales más que a variables objetivas, como la educación, el tipo o nivel de las ocupaciones y los sectores económicos.












