El presidente estadounidense Barack Obama anunció un conjunto de órdenes ejecutivas para fortalecer controles sobre la tenencia de armas de fuego y reducir la violencia armada que cada año cobra la vida de 30 mil personas en el país.
El mandatario defendió las medidas, repudiadas de inmediato por los republicanos en el Congreso, al denunciar que Estados Unidos es la única nación en el mundo donde los tiroteos en masa son algo rutinario y pidió a los estadunidenses hacer escuchar sus voces al respecto en las urnas.
“Quizás el movimiento de cabildeo de las armas tengan secuestrado el Congreso, pero no pueden tener secuestrado al país”, dijo al recordar el fracaso de acciones recientes para imponer más controles, sin poder evitar en un momento que las lágrimas lo traicionaran al recordar algunas de las víctimas de esta violencia.
Bajo esas medidas, todas aquellas personas que vendan armas de fuego deberán obtener una licencia primero, y se anticipa que la medida impactará particularmente a quienes se dedican a esta actividad en las llamadas ferias de armas, donde los controles son en ocasiones laxos.
De igual manera los comerciantes deberán verificar los antecedentes penales de quienes buscan adquirir armas de fuego, algo que Obama insistió resulta crítico al señalar que uno de cada 30 potenciales compradores han cometido algún tipo de crimen.
Bajo estas medidas, el Gobierno federal fortalecerá el cumplimiento de las leyes de armas para lo cual el mandatario anunció la contratación de 200 agentes adicionales para la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF).
Asimismo anunció que solicitará una partida de 500 millones de dólares para ampliar la atención médica a quienes sufren padecimientos mentales, un factor constante en muchos de los responsables de actos de violencia armada.
El Gobierno impulsará igualmente el desarrollo de mejores tecnologías para la seguridad de armas, incluyendo aplicaciones que permitan ubicar armas robadas.
Obama reconoció que las medidas anunciadas “quizá no puedan salvar a todos, pero pueden salvar a algunos, de la misma manera que no podemos prevenir todos los accidentes viales”.
Insistió que estas acciones constituyen una respuesta balanceada a un problema que reconoció, “se ha convertido en uno de los debates más polarizantes” en el país.











