Cuidar a un vegetal en riesgo es una elección personal que ayuda a preservar la vida en el planeta, expresó Javier Caballero Nieto, jefe del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, en el segundo aniversario del Centro de Adopción de Plantas Mexicanas en Peligro de Extinción.
A un bienio del programa, han sido apadrinados 13 mil 331 ejemplares de 81 especies amenazadas, como parte del proyecto encabezado por el Jardín Botánico y que es único en el mundo.
Además, se tienen 10 mil 100 padres putativos de todas las edades, desde seis hasta 70 años. La mayoría solo ha acogido una planta, aunque hay quienes se han hecho cargo de hasta 10. De éstos, la mitad son niños y 30 por ciento sujetos de la tercera edad.
Para Caballero Nieto la iniciativa es importante porque asegura que estos seres vivos se mantendrán en custodia, de tal manera que si desaparecieran de su medio natural, en las casas habría semillas o tejidos útiles para su recuperación.
Por otro lado, es importante porque al acoger un espécimen, las personas adquieren un compromiso para la conservación. Esto es fundamental para generar una conciencia pública sobre la importancia de la biodiversidad y su preservación, añadió en un comunicado.
Expuso que en los primeros 12 meses se propagaron 68 especies de cactáceas y crasuláceas por métodos convencionales. En el segundo año hubo 13 más: ocho de las primeras y el resto de las segundas —a esta cifra se añade una de orquídea (vainilla) propagada por cultivo de tejidos vegetales.
La meta es ofrecer más de 400 variedades de las familias referidas y el reto es consolidar los aspectos técnicos e institucionales que aseguren su permanencia.
Al acoger una especie, el Jardín Botánico la entrega con un porta-plantas y un certificado que acredita su procedencia legal, además de instrucciones de cuidado, como cantidad de luz y frecuencia de riego, y si surge alguna duda, los padres adoptivos pueden enviar un correo.











