Aplican medidas de seguridad

Se espera un dispositivo de 2800 policías y gendarmes franceses. El Universal
Se espera un dispositivo de 2800 policías y gendarmes franceses. El Universal

El escenario de la Cumbre del Clima (COP21) al norte de París quedó ayer formalmente en manos de la ONU, mientras Francia activa draconianas medidas de seguridad ante el riesgo terrorista y la llegada de cerca de 150 líderes mundiales, lo que incluye la prohibición de manifestaciones y protestas.

La secretaria de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Christiana Figueres, recibió de manos del ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, las llaves del complejo de Le Bourget, al norte de París, donde mañana se iniciarán las negociaciones para intentar limitar a no más de dos grados el calentamiento global.

Figueres recordó que uno de los principales retos de la COP21, que se prolongará hasta el 11 de diciembre, es acercar a ese objetivo los compromisos que ya han hecho 183 países para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y que elevarían la temperatura entre 2.7 y 3.5 grados.

Aunque Figueres destacó que la existencia de esos planes nacionales ya constituye “el primer éxito concreto”, algo en lo que coincidió con Fabius, indicó que en las próximas dos semanas de lo que se trata es de fijar unos mecanismos para avanzar en medidas más ambiciosas, con un control claro y asumido por todos los países.

Uno de los puntos de mayor fricción que se prevén en Le Bourget es el carácter vinculante o no de unas y otras partes del esperado compromiso, teniendo en cuenta las reticencias a un tratado internacional que imponga jurídicamente obligaciones de países como China y Estados Unidos, los dos mayores contaminadores.

Para calentar motores, Fabius reunió ayer en una recepción en la sede en París de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a los jefes de delegaciones.

No obstante, no será hasta hoy cuando se sienten en torno a una mesa, una vez que se celebre la última reunión del buró de la COP20 que durante el último año ha presidido Manuel Pulgar-Vidal, ministro peruano de Ambiente.

Pulgar-Vidal pasará el relevo al jefe de la diplomacia francesa, que ejercerá de anfitrión y también de director de las discusiones, sobre todo desde el 5 de diciembre, cuando reciba el resumen de los trabajos de negociación que para cada tema se llevarán a cabo en paralelo.

En torno a esos trabajos estarán las 40 mil personas que se espera que acudan cada día a las instalaciones de Le Bourget, 18 hectáreas acondicionadas en el interior de un complejo ferial, lo que incluye a los miembros de las 196 delegaciones (195 países y la Unión Europea), pero también de asociaciones ecologistas, empresas, grupos de presión y más de 3 mil periodistas. Todos ellos estarán protegidos por un espectacular dispositivo de 2800 policías y gendarmes franceses, a los que se sumarán agentes de seguridad de la ONU.