No obstante que la pandemia que vive nuestro país ya logró frenar el proceso democrático de México, postergando dos elecciones programadas para este año en los estados de Coahuila e Hidalgo, y por mucho que se pretenda calcular o dar una fecha aproximada para la conclusión de esta crisis sanitaria, es totalmente incierto pensar en qué momento estará México en condiciones para retomar su vida cotidiana y volver a la normalidad institucional y democrática.
Sin embargo, esta crisis no detiene nuestra vida política y social. Las redes sociales permiten una comunicación efectiva de ciudadanos entre sí, y de actores políticos que buscan complacer a sus electores. La actividad política continúa casi con su ritmo normal, y es común observar cómo muchos actores políticos se muestran en las diferentes plataformas digitales solidarios con su comunidad, otorgando apoyos a los más desposeídos.
Entre actores políticos siempre existen dimes y diretes. El celo, la rivalidad y su propia condición natural por ser adversarios, lleva a muchos políticos a descalificarse entre sí; sin embargo, hoy más que nunca, el pueblo de México necesita de forma tangible el acompañamiento de sus representantes populares y autoridades.
No faltará la crítica, la descalificación y la confrontación; pero, a fin de cuentas, mientras la sociedad civil reciba de forma tangible y efectiva la ayuda necesaria para mitigar la dura crisis que se vive, que sin duda se agudizará, no debe más que reconocerse el compromiso y el trabajo que realizan esos integrantes de la clase política, que hoy, se muestran activos pie-tierra, buscando un acercamiento oportuno con sus comunidades.
En esta etapa se ha visto de todo, desde la entrega de despensas, hasta destinar dietas o salarios por tiempo perentorio para apoyar a quienes más lo necesitan. Muchos argumentarán que es oportunismo, que es incorrecto o inmoral que en estos momentos se «utilice» la crisis para hacerse presentes con el pueblo; pero más aberrante e inmoral es hacer lo contrario, es decir, estar ausentes cuando más se requiere el apoyo para sus representados, y solo verse activos a la hora de entrar a la crítica y la confrontación política.












