El Senado de Estados Unidos aprobó, con 60 votos a favor y 38 en contra, una nueva versión de la “Vía rápida” comercial que permitirá al presidente Barack Obama completar la Alianza Transpacífica (TPP).
La versión original del proyecto de ley había sido bloqueada por los demócratas de la Cámara de Representantes, por lo que fue necesario presentar una iniciativa nueva que separó la llamada Autoridad de Promoción Comercial (TPA) de la Ley de Ajuste Comercial (TAA).
La resurrección de la agenda comercial del presidente Obama tuvo lugar apenas días después de que legisladores de su propio Partido Demócrata dieron la espalda a su líder político, bajo el argumento de que la TPP era lesiva a los intereses de los trabajadores estadunidenses.
Se trata de una de las mayores iniciativas pendientes en el segundo periodo del presidente estadounidense, cuyo desenlace fue similar a la pelea de Bill Clinton contra los demócratas para aprobar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá, en 1993.
La “Vía rápida” o Autoridad de Promoción Comercial (TPA) permite al poder Ejecutivo negociar pactos con otros países o con grupos de países, sin la injerencia del Legislativo, que solo puede votar a favor o en contra del producto final, en este caso la TPP.
Las negociaciones de la Alianza Transpacífica (TPP) incluyen a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, EU y Vietnam.
Sin embargo, la autoridad comercial expiró en 2007 durante el gobierno del presidente George W. Bush sin que haya sido renovada por el Congreso.
Aunque la iniciativa fue finalmente aprobada en la cámara alta (con el apoyo de la mayoría de los republicanos), un puñado de prominentes políticos liberales votó en contra, incluido el líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid, y el senador de Nueva Jersey, Bob Menéndez.
“En el fondo, el debate sobre la ‘Vía rápida’ es la lucha entre las grandes corporaciones y los estadounidenses comunes. Cuando se finalicen estos acuerdos, las grandes empresas y corporaciones extranjeras saldrán ganando y los estadounidenses llevarán la carga”, sostuvo Reid.
En contraste, la cúpula empresarial estadounidense encarnada en la Mesa Redonda Empresarial (BRT), se declaró complacida por la decisión del Senado de dar al presidente la autoridad necesaria para completar la TPP.











