Millones de personas acompañaron por las autopistas y calles de Buenos Aires el recorrido de Lionel Messi y su selección en la caravana para celebrar la Copa del Mundo —siendo la tercera de Argentina—, en una manifestación de dimensiones jamás vista en esta ciudad.
En un autobús descapotable que avanzó muy lentamente tratando de abrirse paso entre la multitud, los jugadores con sus medallas al cuello mostraron exultantes la Copa Mundial conquistada el pasado domingo ante Francia.
“Yo ya con verlos pasar es mucho. Si Messi nos mira a los ojos, a la cámara, ya está”, mencionó en el Obelisco Valentín Pino, de 19 años. “¡Después de tanto sufrimiento, ya se consagraron!”, celebró con una sonrisa.
En el centro porteño hay un ir y venir de simpatizantes con banderas argentinas por doquier. Bocinazos, cornetas, y el corear espontáneo de “Muchachos…”, tratándose del hit mundialista que se escucha en cada esquina.
En el centro de Buenos Aires hay muchos que han venido de otras ciudades, tan lejos como Bariloche (en la Patagonia, sur), o de Rosario, la ciudad de Messi y Ángel Di María, y de las ciudades de la periferia de Buenos Aires.
“El pueblo argentino es muy futbolero, y se nos venía negando los mundiales. Esta nueva camada vino con mucha fuerza. Es muy festejado por las nuevas generaciones. Yo tuve la suerte de ver a (Diego) Maradona jugar, era yo muy chiquito cuando ganó el título de 1986. Esto es muchísimo premio para el pueblo argentino, lo merecía”, manifestó Luciano Peralta.
Día feriado en Argentina
El gobierno decretó feriado nacional para facilitar la participación en la fiesta multitudinaria, en un día soleado del inicio del verano austral.
Argentina obtuvo el domingo en Catar (Qatar) su tercera estrella, 36 años después del mundial ganado en 1986 y tras perder dos finales en 1990 y 2014, ambas ante Alemania.












