Armando un distractor

Armando un distractor

El mes de mayo hubo 2 mil 472 homicidios en el país, un promedio de 80 homicidios al día. Si se guarda un minuto de silencio por cada vida perdida por la violencia en país, se estaría casi una hora y media en silencio. Junio terminó con 2 mil 289 asesinatos.

De acuerdo con datos del Inegi (de 2020 y preliminares para 2021), casi 70% de los homicidios se cometieron con arma de fuego. Según el informe Violencia de género con armas de fuego en México de Intersecta, Data Cívica & Equis Justicia, las armas de fuego explican el aumento de homicidios de mujeres. Estos, además, comenzaron a ocurrir en su mayoría en la vía pública, en lugar de dentro del hogar, donde solían tener lugar.

De acuerdo con el informe, México es el sexto país con más armas en el mundo, con cerca de 15 millones circulando en el país. Cada año ingresan de manera ilegal a México, 213 mil armas. No hay duda de que la enorme cantidad de armas de fuego que existen en el país es un factor clave para entender la violencia —y para entender cómo reducirla.

Hace una semana el presidente del PRI nacional, investigado actualmente por diversos delitos, propuso una reforma para que más mexicanos puedan acceder a “armas de alto calibre”. “Si el gobierno no puede garantizar la seguridad de los ciudadanos, que las familias que lo deseen tengan la opción de armarse para proteger su vida y las de sus hijos.” escribió en su cuenta de Twitter.

La evidencia muestra que aumentar la disponibilidad de armas de fuego no reduce la violencia, la aumenta. En México se tiene un problema de disponibilidad de armas de fuego ilegales, que entran al país por la frontera norte (aunque otro tanto son robadas a, o perdidas por, los cuerpos de seguridad).

Para enfrentar esto, el año pasado, el gobierno de López Obrador demandó a 11 empresas de armas de Estados Unidos, por facilitar el tráfico de armas entre los dos países. Sin embargo, no se ha hecho mucho más para reducir la entrada de armas a México —o su comercio dentro del país. Se tiene una frontera al sur, con miles de soldados cuidando el ingreso de personas que buscan llegar a Estados Unidos, pero nadie cuida lo que entra del norte al país.

Hay mucho que criticar sobre lo que hace —o no hace— el actual gobierno para disminuir la presencia de armas. Pero, en lugar de proponer una mejor estrategia para su control, el líder del PRI propone la respuesta rápida y popular —como fue ampliar la prisión preventiva oficiosa, que solo ha servido para aumentar la población carcelaria y crecer la impunidad. Se queja del fracaso de la estrategia de seguridad de López Obrador pero plantea la salida fácil, aunque no exista evidencia de que sirva para disminuir la violencia y, al contrario, resulte en más muertes.