La Conferencia de Estados Parte del Tratado de Comercio de Armas inició este lunes en Quintana Roo. Acuden representantes de países que han firmado un acuerdo para controlar transferencias internacionales de armamento escasamente reguladas que fomentan crímenes de guerra y abusos contra los derechos humanos. Se trata del producto que se comercializa por la vía legal, por lo que no incluiría el contrabando que mueve igualmente enormes cantidades en todo el mundo.
El objetivo es regular el comercio a través de reportes de exportaciones e importaciones entre los países parte, aunque también se pretende intercambio de información para ubicar focos rojos en su venta ilegal.
A la reunión concurren 130 países, de los cuales 68 son parte, 41 signatarios, pero que no han ratificado el tratado, como es el caso de Estados Unidos, 12 observadores, los cuales no firmaron y tampoco ratificaron como es el caso de China, así como 70 organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional que tiene amplias expectativas en el evento, así como 12 de la industria, 25 observadores y casi cien representantes de la sociedad civil.
Este convenio, que busca una regulación más eficaz del comercio internacional sobre los principios de mayor responsabilidad y transparencia, fue adoptado el 2 de abril de 2013 en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y el 24 de diciembre de 2014 entró en vigor al reunir 50 ratificaciones.
Son 130 miembros del organismo interncional los que han firmado el instrumento, de los cuales solo 72 lo han ratificado, entre ellos México.
Como se ha mencionado, es la representación formal de todos los involucrados en ese negocio que solo en la última década ascendió a 410 mil millones de dólares, según indica un informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo. Se insiste que en esa reunión no estarían representados quienes prestan su nombre e infraestructura para el contrabando que inunda regiones en conflicto de todo tipo o que se hallan bajo asedio del crimen organizado.
El Tratado sobre el Comercio de Armas tiene ahora una nueva etapa de cooperación para su instrumentación, se dijo en el primer día de la Conferencia. La representación mexicana sostuvo que “es un avance importante” porque “nos hace corresponsables globalmente” en este tema al establecer mejores controles para evitar que “las armas convencionales lleguen a manos ilícitas, a manos de terroristas, a manos de la delincuencia organizada”.
Según Naciones Unidas, unas 750 mil personas mueren cada año a causa de la violencia armada, gran parte de ella causada por el tráfico ilegal de armas. Grave.
Sin embargo, la declaración más grave durante esta reunión es sin duda la del titular del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, quien ha alertado sobre la “brecha” entre las obligaciones de los Estados signatarios del Tratado y su conducta en la práctica.
Esto hace recordar que el tema ha sido llevado por México ante la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando se ha llegado al extremo de que hasta autoridades formales como la ATF se han visto involucradas en acciones de contrabando y tráfico, como hace cuatro años.
Sobre el asunto, ciertos actores políticos han sostenido que Estados Unidos no impulsará nunca acciones para detener el tráfico de armas a México.












