Las esculturas religiosas son piezas de arte que datan desde el siglo XIX, que forman parte del arte sacro y han sido rescatadas.
Muchas piezas fueron conservadas y restauradas en territorio mexicano. Debido a su longevidad, las esculturas reciben un mantenimiento especializado con la finalidad de no dañarlas y conservar su aspecto, tal y como fueron encontradas.
Las imágenes religiosas han sido preservados en diversos museos. Algunas fueron elaboradas en madera de copal, pino, caoba, hueso tallado y fibra natural, además de una combinación de pinturas muy especificas, entre otros elementos, detallando cada aspecto de sus rostros, miradas y manos, buscando expresar vulnerabilidad y sufrimiento humanos.












