La Asamblea Nacional (Congreso) de Venezuela, bajo control de una mayoría opositora, quedó prácticamente disuelta luego que la Asamblea Constituyente aprobó un decreto con el que asume sus labores legislativas.
El decreto fue aprobado en respuesta a la directiva de la Asamblea Nacional, que rechazó comparecer ante la Constituyente, la cual se declaró como un órgano con poderes plenipotenciario.
La Asamblea respondió la invitación a comparecer diciendo que desconoce a la Constituyente, por ser un órgano “fraudulento”.
El decreto señala que la Constituyente asumirá las competencias en materias legislativas para “garantizar la preservación de la paz, la soberanía y el sistema socio-económico y financiero del Estado y los derechos del pueblo”.
Indica que la Constituyente asumirá la tarea de dictar “actos parlamentarios” en forma de leyes, lo que permitirá “garantizar el pleno funcionamiento” del ente constituyente.
La presidenta de la Constituyente, Delcy Rodríguez, dijo que la oposición que domina la Asamblea Nacional está a favor de los “más groseros intereses imperiales” y llevó la violencia en las protestas contra el Gobierno, entre abril y julio pasados, con el propósito de derrocar al presidente Nicolás Maduro.
“Este decreto es para enseñarles que el pueblo de Venezuela manda, que deben respetar la voluntad del pueblo, que los humildes tienen derecho a la igualdad, al desarrollo. Le daremos una lección histórica a la derecha”, señaló.











