Entre señalamientos cruzados, así como acusaciones mutuas de mentir y prometer cosas irrealizables, transcurrieron las dos horas del debate organizado por la Comisión Estatal Electoral, entre siete aspirantes a la gubernatura de Nuevo León.
El ejercicio no parece haber dejado un claro ganador, aunque la tradición indica que los equipos de las fuerzas políticas contendientes siempre se atribuyen el triunfo.
Fiel a su estilo y tónica que ha seguido a lo largo de su campaña, Samuel García, quien inició en el uso de la palabra hablando siempre en primera persona, se presentó como el próximo gobernador, joven e incorruptible, que ha sido víctima de ataques y mentiras de sus adversarios, como castigo “por ir ya 15 puntos arriba del segundo lugar”.
Adrián de la Garza, a su vez, pretendió sacar provecho de la atención que ha ganado la candidatura a raíz de la denuncia que contra su programa de la “tarjeta rosa” hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador, la cual contrarrestó con una queja ante el secretario general de la OEA para denunciar la “intromisión” del mandatario nacional en las elecciones de Nuevo León.
Clara Luz Flores Carrales, candidata de Morena, PT y Nueva Alianza, dijo que quiere ser gobernadora porque puede aportarle valor a Nuevo León.
El abanderado del PAN, por su parte, insistió que sus adversarios del PRI, Morena y MC se la han pasado en dimes, diretes y denuncias, sin ponerse a la altura de Nuevo León y sus ciudadanos que merecen respeto.
El abanderado de Fuerza por México, doctor Emilio Jaques, dijo contar con la receta y la medicina para sacar adelante a Nuevo León. Además, dijo: “yo no tengo compromisos con nadie ni tengo cola que me pisen”.
La candidata del Partido Encuentro Solidario cuestionó a los aspirantes y partidos que están contra el derecho a la vida y el derecho de los padres a educar a sus hijos.











