Asma infantil, problema de salud pública en México

Asma infantil, problema de salud pública en México

El número de personas que padecen asma se ha incrementado notablemente en los últimos 20 años. Se estima que existen más de 262 millones de pacientes que la padecen y se presentan 461 mil muertes por esta causa en el 2019, según datos de la Organización Mundial de la Salud lo que la sitúa como una de las principales enfermedades no transmisibles (ENT).

En México se encuentra entre las primeras 20 enfermedades más frecuentes y, de todos los casos registrados, un 30 % tiene entre cinco y 14 años.

“El asma es una enfermedad que se presenta por inflamación de los bronquios, que son parte de los pulmones. Los bronquios son los que nos permiten llevar el aire al cuerpo para poder respirar. En el caso del asma, se trata de la enfermedad crónica más frecuente de las vías respiratorias y afecta aproximadamente a una de cada 10 personas alrededor de todo el mundo”, explica Said Eduardo Arablin Oropeza, especialista en alergia e inmunología pediátrica.

El también gerente médico de la franquicia respiratoria en Sanofi detalla que el asma se debe a una inflamación en la que el organismo de los pacientes con alergias responde de forma muy exagerada a los elementos que ocasionan reacciones como el polen o polvo. El sistema inmune los detecta como algo extraño o agresivo y se presenta una inflamación a nivel bronquial para no dejarlos entrar al pulmón.

Existen cuatro síntomas que son muy característicos de este padecimiento: tos, opresión en el pecho, dificultad para respirar y sibilancias, principalmente por la noche, a los cuales los papás tiene que estar muy atentos para que se pueda diagnosticar y prescribir un tratamiento que mantenga en control el asma.

Existen diversos factores de riesgo para que las personas desarrollen asma; sin embargo, el más importante es el genético, ya que las posibilidades de que el niño presente la enfermedad se multiplican si los papás o hermanos también la presentan.

“Cerca del 70 % de los pacientes tienen asma alérgica y sí hay un componente importante. Si un niño no tiene ningún papá alérgico, tiene el 20 % de posibilidades de desarrollar asma; pero, sí el pequeño cuenta con un papá alérgico, sus posibilidades de presentarlo aumentan a un 50 % que se convierte en 80% si ambos padres viven con problemas alérgicos. El componente genético es muy importante, pero también la cuestión ambiental: el lugar donde se desenvuelve ese niño. Si es que está en exposición a algo que pudiera provocarlo, esa carga genética puede llegar a exacerbar más. Aunque no necesariamente porque tengas la carga genética lo vas a desarrollar”, indica el doctor en alergia e inmunología pediátrica.

El asma también puede tener otras causas: la exposición a humo o productos químicos; incluso el sobrepeso o la obesidad pueden influir. “La obesidad contribuye porque es un estado de inflamación crónico a nivel sistémico, el hecho de que todo el organismo se esté inflamando continuamente favorece a que un paciente que tenga alergias o antecedentes de asma no se controle adecuadamente a pesar del tratamiento”, indica el doctor Rashid Marcos, especialista en neumología de TecSalud.

No existe cura

El asma es una enfermedad crónica y, por lo tanto, no tiene cura pero esto no quiere decir que quienes la padecen no puedan tener una buena calidad de vida ya que mediante medicamentos se puede controlar y vivir como cualquiera.

“Recientemente la OMS se comprometió a mejorar el diagnóstico, el tratamiento y su vigilancia, a fin de reducir la carga mundial de las ENT y avanzar hacia la cobertura sanitaria universal”, señala el doctor Carlos García Bolaños, especialista en neumología pediátrica.

Hay un gran problema: el subdiagnóstico. “Identificar el asma a tiempo nos va a dar los mejores resultados para poder utilizar el tratamiento que se necesita de forma controlada y apropiada”, destaca el doctor Arablin.