Con la entrega del bastón de mando, símbolo de autoridad comunitaria, rosarios de limas y manojos de hierba de poleo, el 1 de enero Manuel Duarte Pérez asumió la presidencia municipal de San Pedro Ixtlahuaca, municipio de raíces zapotecas de los Valles Centrales de Oaxaca y uno de los más de 400 que se rigen por normas internas y que renovaron sus autoridades este arranque del año.
Con la banda de música de viento, la ceremonia para la transmisión de poderes en ese municipio comenzó desde la noche del Año Viejo, cuando la autoridad que está por asumir acude al templo católico y recibe la bendición del sacerdote de la población.
Posteriormente una procesión solemne encabezada por el nuevo edil recorre las calles de la población acompañada de la música de viento, de estandartes religiosos y de los mayordomos de la iglesia.
Por último, la autoridad saliente hace entrega del bastón o vara de mando al nuevo edil y su cabildo, se trata de un símbolo para transmitir la autoridad entre las comunidades indígenas, el cual ha sido incluso entregado al presidente Andrés Manuel López Obrador.
En Oaxaca, de los 570 municipios que existen, 418 se rigen por “sistemas normativos internos”, antes conocidos como usos y costumbres, por lo que sus autoridades se eligen a partir de una asamblea comunitaria a mano alzada, un consejo de ancianos u otras instituciones propias.
Estas autoridades asumen el primer día del año y su existencia se considera muestra la prevalencia de la cultura política indígena y sus tradiciones democráticas.
El resto de municipios oaxaqueños se gobierna bajo el sistema de partidos políticos y realizan sus elecciones de forma similar a otros comicios.











