El tema de los supuestos ataques sónicos a diplomáticos estadounidenses acreditados en La Habana, los cuales Estados Unidos atribuye a Cuba, se presenta como uno de los puntos álgidos que podrían enfriar aún más la relación bilateral en 2018, opinan expertos.
Pese a que aún no se sabe con certeza si los ataques fueron sónicos o no, ni quién los cometió, lo cierto es que el tema no ayuda mucho justo cuando Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, revierte la distensión lograda con Cuba por el gobierno de Barack Obama.
Estados Unidos está “convencido” de que fueron ataques dirigidos, pero no sabe quién está detrás de ellos, mientras que Cuba niega estar involucrada y considera “mentiras deliberadas” las afirmaciones del gobierno de Trump de que un grupo de diplomáticos estadounidenses fueron víctimas de ataques en La Habana.
Como resultado de ello, Washington ordenó en octubre pasado que 15 diplomáticos abandonaran la embajada de Estados Unidos en Cuba, y alegó que La Habana era incapaz de proteger a su personal de esos misteriosos ruidos.
El gobierno de Trump también expulsó a 15 diplomáticos cubanos desde Washington y redujo en más de un 50 por ciento el personal de su misión diplomática en Cuba.
Pero los médicos que atienden en la Universidad de Miami a los diplomáticos afectados, si bien descubrieron que sufren anormalidades neurológicas y cambios en la materia blanca del cerebro, hay escepticisimo de que se trate de una arma sónica.
Según expertos, nunca se ha demostrado que las ondas acústicas sean capaces de alterar la materia blanca del cerebro, pero al final son evidencias de que algo pasó en la salud de los diplomáticos.
“No hay ningún indicio de que esta controversia se vaya a resolver en el futuro inmediato, sino que al contrario, se va extender todo el 2018”, dijo a Notimex Jorge Duanny, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida (FIU).
“El gobierno cubano insiste en que esto es un fenómeno de ciencia ficción y que no hay ninguna prueba de que estos ataques ocurrieron en Cuba”, dijo el especialista.
“El gobierno de Trump insiste en que estos asuntos son responsabilidad del gobierno cubano y que tiene que asegurar un mínimo de seguridad para los dioplomáticos, por lo que me parece van a continuar en una etapa de fricción constante”, externó el profesor.











