Los casos de violencia sexual ocurridos en escuelas y atendidos en hospitales aumentaron 961.9 % entre 2010 y 2025; durante 2024 fueron hospitalizados 244 niñas, niños y adolescentes de 1 a 17 años por agresiones cometidas en planteles y 81.6 % de las víctimas fueron niñas y adolescentes, de acuerdo con cifras presentadas por más de 20 organizaciones de la sociedad civil.
Entre las organizaciones e instituciones mencionadas se encuentran la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) y la Clínica Jurídica de Niñas, Niños y Adolescentes de la Universidad Iberoamericana.
De septiembre de 2025 a agosto de 2026, la ODI documentó 19 casos de violencia sexual en escuelas de educación básica de México. De éstos, dos presentaron características de “violencia sexual organizada” dentro de los planteles, que sugieren la actuación de un grupo de personas agresoras contra múltiples niñas y niños.
Estos casos forman parte de la documentación realizada en el marco del informe “Es un secreto”. Hasta 2024 se habían identificado 27 casos de violencia sexual organizada en escuelas públicas y privadas de 12 estados del país.
Casos en seis años
Actualmente, la Clínica Jurídica de Niñas, Niños y Adolescentes de la Universidad Iberoamericana realiza una nueva búsqueda con ajustes metodológicos y el uso de inteligencia artificial.
Los resultados preliminares sugieren que entre 2000 y 2026 se registraron 57 casos de este tipo. La búsqueda tiene como fuentes noticias publicadas en medios de comunicación y redes sociales, así como recomendaciones emitidas por ocho comisiones estatales de derechos humanos.
En conferencia de prensa, las organizaciones señalaron también que una de cada dos adolescentes de 15 a 17 años en México ha experimentado alguna forma de violencia sexual a lo largo de su vida, según datos de Unicef México y la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2021.
Además, 75 % de las agresiones sexuales contra niñas y adolescentes de 1 a 17 años registradas durante 2024 ocurrieron en una vivienda, de acuerdo con cifras de Redim.
Ante este panorama, más de 20 organizaciones pusieron por segundo año consecutivo a disposición de la comunidad educativa y de las familias el Catálogo de Recursos para la Concientización y Prevención de la Violencia Sexual Infantil.
El material se presentó en el marco de la Jornada de concientización sobre la gravedad del abuso sexual y el maltrato infantil 2026 “Te escucho, te comprendo, te protejo”, programada para el 7 de septiembre.
La jornada busca promover una cultura de cuidado y prevención de la violencia sexual y el maltrato en escuelas y centros de educación básica, mediante actividades formativas e informativas dirigidas a la comunidad educativa, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Las organizaciones señalaron, sin embargo, que establecer un día en el calendario no es suficiente para prevenir la violencia sexual infantil.
Riesgos
Consideraron que una jornada de esta magnitud debe formar parte de un proceso permanente de prevención, protección y seguimiento, acompañado de capacitación especializada para docentes y personal educativo, difusión continua, sensibilización de toda la comunidad educativa y mecanismos claros para evaluar sus resultados.
De lo contrario, advirtieron, se corre el riesgo de que, sin seguimiento ni evaluación, se reduzca a un evento aislado o a una actividad simbólica de un solo día, sin capacidad para transformar las prácticas de prevención y protección dentro de las escuelas.
El objetivo de la iniciativa es ampliar el acceso a herramientas prácticas y confiables para que la prevención no dependa exclusivamente de especialistas o instituciones, sino que pueda incorporarse a la vida cotidiana de las escuelas y las familias.
La finalidad del catálogo es contribuir a que la jornada tenga un impacto real en la protección de niñas, niños y adolescentes de todo el país y pase de la concientización a la prevención.
Para lograrlo, señalaron, es indispensable que toda la comunidad escolar sepa reconocer señales, prevenir agresiones y activar protocolos de protección.












