En los últimos seis años se incrementó en más de mil por ciento el número de personas que solicitaron refugio en México, poco más de ocho mil en 2016, informó Mark Manly, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en el país.
Durante la presentación del informe Refugiados en México: de la respuesta humanitaria a la integración laboral, precisó que 91.6 por ciento de los solicitantes de asilo provienen del Triángulo Norte de Centroamérica, esto es, Guatemala, Honduras y El Salvador.
En la sede de las Naciones Unidas, precisó que cada año 500 mil personas ingresan a México de manera irregular a través de la frontera norte, principalmente a causa de la violencia y la pobreza que se vive en sus países de origen.
Acompañado del oficial a cargo de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba, Helmut Schwarzer, indicó que derivado de la política de asistencia de la Agencia de la ONU para los Refugiados, en 2016 se apoyó a cerca de 500 personas en la frontera sur.
Refirió que la política migratoria de Estados Unidos ha contribuido, entre otros factores, a que se vea a México como un país no sólo de tránsito, sino de destino.
“Lo que hemos visto en los últimos años, es que en muchos casos, las personas ven a México como un país de destino y no de tránsito. Este fenómeno no solamente está afectando a México, sino también hemos visto un número importante en países como Costa Rica y Belice”, indicó.
Sobre la encuesta realizada por la Acnur y OIT a 135 personas refugiadas, se informó que 68 fueron entrevistados en la Ciudad de México y Valle de México y 67 en las ciudades de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, Chiapas, principalmente.
Del total, 45.9 por ciento cuentan con al menos un año de educación básica y el 31.1 por ciento, con estudios de preparatoria, en tanto que 42.2 por ciento tiene trabajo en el país y un porcentaje similar, busca empleo. De los que trabajan, 89.5 por ciento no tiene un contrato por escrito.
El 47.1 por ciento del total de refugiados entrevistados dijo haber perdido su “estatus laboral”, 47.1 lo mantuvo y 5.9 por ciento logró mejorar su situación de empleo.











