A nueve meses de que estallaron las protestas contra el presidente nicaragüense Daniel Ortega, Carlos Fernando Chamorro se convirtió en el más reciente de una extensa lista de periodistas independientes o críticos que han salido del país para salvar la vida o evitar ir a la cárcel.
Según analistas y organizaciones no gubernamentales, el gobierno intenta acallar el periodismo independiente que da cuenta de la crisis sociopolítica y denunciando la represión, lo que el Ejecutivo considera una transgresión a la libertad de prensa que ha llevado al cierre de medios, el arresto y exilio de periodistas.
Aunque el gremio periodístico independiente está estigmatizado y a menudo es hostigado en Nicaragua, su situación se ha agravado y desde que estalló la crisis, en abril de 2018, se han reportado al menos 712 casos de violaciones al libre ejercicio del periodismo, según la Fundación Violeta Barrios de Chamorro.
En el curso de la crisis se ha registrado la muerte de al menos un reportero nicaragüense, Miguel Ángel Gahona, quien recibió un disparo en la cabeza mientras transmitía por Facebook un enfrentamiento entre manifestantes y policías en la localidad de Bluefields.
La versión de medios oficiales sobre el incidente fue que Gahona trabajaba para la televisión estatal y estaba en medio del fuego cruzado en los choques, pero colegas del comunicador afirmaron que era un periodista independiente y fue abatido por un francotirador del gobierno.
Analistas denuncian que el gobierno de Ortega utiliza a la prensa oficialista para dividir a la sociedad, desvirtuar los hechos y descalificar a quienes se oponen.
El director del semanario Confidencial, hijo de Pedro Joaquín Chamorro –exdirector del periódico crítico La Prensa, asesinado por la dictadura de Anastasio Somoza– y de la expresidenta Violeta Barrios, denunció el recrudecimiento de la represión y la persecución contra su persona.
Apenas el pasado 13 de diciembre, el reconocido periodista nicaragüense denunció que la policía allanó las oficinas de Confidencial y de los programas Esta Semana y Esta Noche, también dirigidos por él, donde decomisaron bienes y archivos, sin orden judicial.
Chamorro aseguró que continuará ejerciendo el periodismo desde Costa Rica, investigando los crímenes y documentando la crisis terminal de la dictadura. “Seguiremos manteniendo vivo un espacio de libertad de expresión”, puntualizó.
Otra víctima de la represión es Álvaro Montalván, quien trabajaba para el independiente Canal 12 y denunció haber sufrido una golpiza por miembros del gobierno mientras estuvo detenido en la ciudad de León, acusado de “tranquista” y “terrorista”, aunque fue liberado dos días después. Entre otros casos.












