Laura Velázquez no olvida la vez que tuvo que caminar entre los muertos para encontrar a su hermana. Hace un año y medio visitó el Servicio Médico Forense de Nezahualcóyotl sin ninguna expectativa, pero cuando le entregaron el cuerpo de Diana su vida no volvió a ser la misma; la joven había sido víctima de feminicidio cuatro días antes en Chimalhuacán, Estado de México.
“Cuando entré al Semefo vi cuerpos tirados en el suelo por todas partes, sin refrigeración ni bolsas. Recuerdo que cuando me enseñaron a mi hermana ya no le encontré parecido”, explica.
Diana salió de su casa el 2 de julio de 2017. Después de varias horas en las que no volvió, la preocupación entre sus familiares fue inevitable. En ese momento todos desconocían que la joven había sido violada y asfixiada por una persona a quien las autoridades aún no identifican. A casi dos años, el responsable de la muerte de Diana sigue libre.
Pero este no es un caso aislado, puesto que, según información obtenida a través de Transparencia, hay 244 presuntos feminicidas que no han sido detenidos desde 2011, incluso cuando hay una orden de aprehensión en su contra. Jalisco es donde más se ha presentado esta situación. En total se han dado a la fuga 42 personas señaladas por matar a una mujer de manera violenta.
A esa entidad le siguen Guanajuato, con 41 casos; Sinaloa, con 29; la Ciudad de México, con 23; Tabasco, con 21; Hidalgo, con 21; Morelos, con 16; Puebla, con 14; Veracruz, con nueve; Tamaulipas, con ocho; Coahuila, con siete; Baja California, con seis; Durango, con cuatro, y Quintana Roo, con tres.











