Con 228 votos a favor y 164 en contra para despenalizar la marihuana, la Cámara de Representantes de Estados Unidos logró un gran paso para situar las leyes federales al igual que otras partes del país.
La nueva norma pretende sacar a la marihuana de la Lista de Sustancias Controladas, que la incluía junto a la heroína o la cocaína como un narcótico peligroso y estipulaba duras penas.
La inclusión del cannabis en esta lista dejaba al Gobierno Federal de Estados Unidos fuera de la línea adoptada por varios estados que ya legalizaron la marihuana para uso médico y algunos, como Colorado, que optaron por liberarlo completamente y regularon su consumo recreativo.
De aplicarse finalmente la ley, los registros penales de muchas personas arrestadas por consumo de marihuana acabarían eliminados y podrían revisarse las sentencias de quienes cumplen actualmente penas por delitos federales relacionados con el cannabis.
Este proyecto de ley federal es la culminación de cinco décadas de argumentación por parte de sus partidarios para convencer al Gobierno Federal de que reconozca el daño relativamente bajo que causa el consumo del cannabis, comparado con otras drogas, así como el fracaso en la represión de su comercialización mientras se mandaba a prisión a cientos de miles de personas por delitos menores.
Otro de los beneficios es también que autorizaría a los estados a establecer sus propias leyes y a lanzar una regulación federal y tasación del sector, como ya ocurre con el alcohol.











