Aviones de combate rusos destruyeron otras 53 instalaciones del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria en las últimas 24 horas, en el marco de su campaña de ataques aéreos iniciada hace 12 días, informó el Ministerio de Defensa de Rusia.
Entre las instalaciones destruidas figuran siete puestos de mando, seis campos de entrenamiento y seis depósitos de municiones, así como una posición fortificada del EI cerca de la localidad de Salma, en la provincia de Latakia, según el vocero del ministerio, Igor Konoshenko.
También en Latakia los bombarderos Su-24M destruyeron un gran almacén subterráneo del EI que fue detectado por satélites rusos, así como un convoy de vehículos de artillería y otros tres búnkeres subterráneos.
Los cazas rusos Su-34 atacaron además un campamento de los yihadistas en las inmediaciones de la localidad de Mastuma, en la provincia de Idlib.
Rusia comenzó el pasado 30 de septiembre su campaña de ataques aéreos en Siria dirigidos contra el EI, pero Estados Unidos y otros países han denunciado que la mayoría de los blancos son las fuerzas rebeldes que luchan por derrocar al presidente Bashar al-Assad.
Los ministros de Exteriores de la Unión Europea pidieron a Rusia detener los bombardeos contra la oposición moderada en Siria y coordine sus ataques contra el EI con la coalición internacional. El canciller ruso, Serguei Lavrov, manifestó que su país está dispuesto a coordinar sus acciones militares en Siria tanto con la coalición internacional como con la oposición moderada siria.
Sin embargo, dirigentes del moderado Ejército Libre Sirio (ELS) condicionaron entablar algún tipo de negociación con Rusia, aliada del régimen de Bashar al-Assad, al cese de sus ataques aéreos en Siria.











