Inflamación de la retina, diálisis e incluso la muerte, son riesgos a los que lleva el consumo de alcohol adulterado, del que en 2017 se aseguraron 87 mil 266 litros por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
En entrevista, el académico de la Universidad del Valle de México (UVM), Enrique García Azuara, explicó que entre el “adulterante más común está el alcohol metílico o metanol, en lugar del alcohol etílico o etanol, que es el que normalmente se toma”.
Indicó que cuando se toma lo que parece ser un whisky, tequila, brandy, aguardiente o cualquier bebida de sabor intenso, por el sabor no es posible distinguir un alcohol legítimo de uno adulterado, especialmente si se mezcla con refrescos u otros diluyentes.












