“Gran Bretaña debe demostrar al mundo que puede recuperar su estabilidad: ese es el reto al que nos enfrentamos”, afirmó Andy Burnham, el nuevo líder del Partido Laborista británico, de 56 años, en su primer discurso frente a Downing Street ante una multitud entusiasta de familiares, aliados, funcionarios y representantes del partido.
“Debemos hacerlo mejor que en los últimos años, y lo haremos”, añadió, asegurando que cuenta con un plan a largo plazo para mejorar el país en los próximos 10 años y reiterando su deseo de crear condiciones “más sostenibles” para los más desfavorecidos.
Burnham, quien hasta hace poco ejercía como alcalde del Gran Manchester, se convirtió oficialmente en primer ministro británico ayer lunes, el séptimo líder del país en 10 años, tras haber sido elegido líder del Partido Laborista la semana pasada.
Compromisos
El nuevo primer ministro afirmó que su nombramiento servirá como un “punto de inflexión” para el país y se comprometió a implementar un nuevo modelo político y económico, así como un plan a 10 años. Entre los compromisos del nuevo primer ministro figuraban abordar la preocupación por el coste de la vida, ayudar a los jóvenes a encontrar trabajo, acabar con la falta de vivienda, reindustrializar el país, devolver los servicios esenciales al control público e impulsar mayores competencias locales.
Se espera que en las próximas horas, Burnham comience a nombrar ministros del gabinete desde Downing Street.
Starmer anunció su dimisión en junio, tras meses de agitación política interna, a pesar de haber llevado al Partido Laborista a una histórica mayoría parlamentaria en las elecciones generales de 2024.
“Mi trabajo ha concluido. Dejo un país más fuerte y justo que hace dos años”, afirmó Starmer en su discurso de despedida a la nación.












