Buscan garantizar a jóvenes 20 % de las candidaturas

La falta de representación institucional genera un efecto disuasivo en el involucramiento político de las nuevas generaciones. Cortesía
La falta de representación institucional genera un efecto disuasivo en el involucramiento político de las nuevas generaciones. Cortesía

En el marco del Día Internacional de la Juventud, la diputada federal Claudia Rivera Vivanco presentó una iniciativa para que el 20 % de las candidaturas de los partidos, sean para las y los jóvenes.

La propuesta busca reformar la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), con el objetivo de elevar a rango legal las acciones afirmativas e institucionalizar un piso obligatorio de postulación para las juventudes en los cargos de elección popular.

La integrante del Grupo Parlamentario de Morena señaló que, si bien el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) han emitido criterios administrativos en la materia, el modelo reglamentario está agotado y adolece de la certeza jurídica permanente que solo una reforma a la ley formal puede otorgar.

Decisiones públicas sigue siendo marginal

Rivera Vivanco advirtió que las juventudes representan a casi una tercera parte de la población del país y el 30 por ciento del Padrón Electoral, pero su presencia en las decisiones públicas sigue siendo marginal. Puntualizó que la cuota joven no puede seguir dependiendo de acuerdos temporales ni de la voluntad coyuntural de los partidos, sino que debe ser una obligación fijada en la ley para consolidar una verdadera representación democrática.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México existen 31.5 millones de personas de entre 15 y 29 años. Sin embargo, la integración actual de la LXVI Legislatura en el Congreso de la Unión refleja una drástica subrepresentación etaria, toda vez que en la Cámara de Diputados únicamente 23 de las 500 curules son ocupadas por jóvenes de 21 a 30 años, lo que equivale a un minúsculo 4.6 por ciento del pleno, mientras que en el Senado solo 5 de los 128 escaños corresponden a este sector, alcanzando apenas el 3.9 por ciento en un órgano cuyo promedio de edad se sitúa en los 51 años.