México, DF * Agencias ID. Las vacunas han representado uno de los logros médicos más significativos para la humanidad. Desde su creación a la fecha, esos recursos han evitado millones de muertes alrededor del mundo al contener más de una pandemia.
A partir de la aparición de la primera vacuna (para viruela) a finales del siglo XVIII, los avances en la materia son varios y la ciencia médica continúa en la búsqueda de prevenir más enfermedades. Sin embargo, poco se había avanzado en materia de almacenamiento de esos materiales biológicos, que para su conservación requiere condiciones de enfriamiento específicas (cuatro a seis grados).
El desarrollo del doctor Luis Alfonso Vaca Domínguez, del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM, busca cambiar ese panorama, al optar por la elaboración de vacunas termoestables con cristales proteicos, obtenidos a partir del virus que ataca al gusano de seda.
A decir del experto, los agentes infecciosos de los insectos han evolucionado durante 50 millones de años, por lo que desarrollaron una cápsula de proteínas (cristal), cuyo tamaño no excede las cinco micras (millonésima de metro), lo que les permite estar expuestos a temperatura ambiente y gracias a la cual permanecen estables durante varios años.











