Ayer se dio a conocer que la la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación está tomando las medidas necesarias para abatir la plaga de la roya naranja que “ha afectado la producción en más de 40 a 50 por ciento” de lo que produjimos en los mejores tiempos.
En cuanto a las afectaciones, la Secretaría reconoció que “ha bajado la producción. Desde tiempo atrás ha venido disminuyendo y ahora estamos en unos 3.6 millones de sacos, efectivamente por el daño que está haciendo el problema fitosanitario”, aunque “todos de manera integral estamos enfrentándolo y buscando las mejores políticas y acciones para combatirlo lo más pronto posible”. Entrevistado al concluir la inauguración de la Convención Internacional del Café, que se realiza en el Centro Banamex, el titular dijo que los estados más afectados son Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Puebla y destacó que la Secretaría que dirige trabaja de manera integral para combatir la plaga a través de dos modalidades: el uso de agroquímicos y el reemplazo de cafetos con plantas certificadas, resistentes a la roya.
Precisamente, sobre la Convención Internacional del Café en México 2015, que se realiza del 3 al 5 de julio, organizada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación en la capital del país, los productores chiapanecos habían señalado la víspera en Chiapas que debía ser la tribuna y el escenario en que se exhibiera y analizara la magnitud del problema, así como sus implicaciones y repercusiones sociales, algunas de las cuales imprevisibles.
La Convención Internacional del Café de México debe ser el espacio para definir estrategias que permitan el rescate de una de las principales actividades agrícolas del país, al dedicarse a ello más de 500 mil familias de 12 estados, indicaron en su momento.
La columna vertebral del planteamiento de los cafetaleros, e incluso de funcionarios responsables del campo en algunos estados del país, es en el sentido de una declaratoria de emergencia fitosanitaria a causa de la roya naranja que está haciendo colapsar la producción. Por ello, a reserva de que en los días que restan surjan planteamientos contundentes de la Convención, puede pensarse que lo expuesto hasta ahora está en el marco de lo que se ha venido indicando, sin que algo de constituya diferencia.
Sobre el problema, hace dos años hubo un reclamo. Se dijo que parte de la responsabilidad es de los mismos cafeticultores, pues no estuvieron al pendiente de las labores culturales, sin embargo no es del todo cierta esa afirmación pues incluso grandes productores, por ejemplo del Soconusco, también fueron sorprendidos por el fenómeno al que se le relaciona con el cambio cimático que acelera la virulencia de la plaga que ahora se extiende a otras altitudes. Sin embargo la solución no está en buscar culpables, sino en el diseño de estrategias que aporten una solución o por lo menos coloquen a miles de productores en el riel de la certidumbre.
No es para menos. México producía un promedio anual de cinco millones de quintales de 60 kilogramos cada uno, de los cuales, cuatro millones tenían como destino el mercado internacional y el resto para el consumo interno, sin embargo ante los problemas de la plaga, la expectativa en el ciclo 2014-2015 es de poco más de dos millones 200 mil sacos, es decir menos del 50 por ciento.
Lo que esto implica al traducirse a términos sociales no está en la balanza porque no se podrán medir los efectos. Y ya ha transcurrido el tiempo. Chiapas ha solicitado desde 2013 la declaratoria de emergencia fitosanitaria.












