Más de 200 millones de horas al día pasan niñas y mujeres buscando agua. No se trata solo de historias que se entretejen en el África subsahariana, donde las fuentes de agua potable en 40 % de las zonas rurales están a 30 minutos de distancia o más lejos. Se trata de retratos de la vida cotidiana de mujeres en todo el mundo, en zonas rurales y urbanas, de Malawi a Iztapalapa.
En esta alcaldía de la Ciudad de México, 70 % de las personas que se encargan de acarrear agua hasta sus hogares son mujeres, labor en la que invierten alrededor de cuatro horas.
El agua es el símbolo de la vida y el acceso a ella también es una de las medidas más certeras para evaluar el ritmo del cambio climático y la gestión de los recursos que trastoca.
La alteración del ciclo natural del agua, marcado por sequías, inundaciones, deshielo, tormentas y cambios drásticos en el nivel del mar, al final se manifiesta en la pérdida de recursos con un impacto particular en la vida de las mujeres.
El tema del Día Internacional de la Mujer 2022, este 8 de marzo, tiene que ver precisamente con la equidad y la crisis climática. El agua es solo uno de los numerosos recursos afectados.
Bajo el lema “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible”, se busca subrayar la vulnerabilidad de las mujeres ante el cambio climático, ya que constituyen la mayoría de los pobres del mundo y son más dependientes de los recursos naturales que el cambio climático amenaza; pero también se busca reconocer la contribución de mujeres y niñas que lideran esfuerzos de respuesta, mitigación y adaptación al cambio climático para construir un futuro más sostenible en el mundo.
Vulnerabilidad exacerbada
Hay varios problemas ligados a las crisis climáticas que afectan de manera particular a las mujeres; 80 % de las personas desplazadas por desastres y cambios relacionados con el clima en todo el mundo son mujeres y niñas.
Reportes de ONU-Hábitat destacan cómo en los países centroamericanos, las mujeres tienen que recorrer distancias cada vez más largas para conseguir agua.
Además pasan más tiempo cuidando de familiares a causa del aumento de enfermedades como el zika y el dengue, cuyas epidemias crecen por el cambio climático.
Buscando soluciones
Los bosques proporcionan medios de subsistencia a alrededor de 15 millones de personas en México, pero fenómenos como la modificación de los ciclos de lluvia y los cambios de temperatura disminuyen sus recursos.
Además la falta de participación de las mujeres en la toma de decisiones forestales limita aún más el aprovechamiento de sus recursos, un ejemplo de lo que sucede en otro tipo de ecosistemas y que amplían las brechas de género ya existentes.
Gracias a las iniciativas del BID, en Quintana Roo se han creado cooperativas de mujeres para aprovechar especies clave en la región para garantizar la seguridad alimentaria y mitigar los efectos del cambio climático; es el caso del árbol Ramón (Brosimum alicastrum) como se conoce en varias regiones.
Su semilla, fruto y hojas se pueden procesar en té y una harina baja en gluten, pero con alto valor proteínico. También se obtiene un forraje aprovechable en época de sequía.
Precisamente la idea de esta serie de proyectos es buscar medios y actividades sostenibles que brinden de nuevas herramientas a los grupos más vulnerables frente al cambio climático.
América Latina y el Caribe son responsables de menos del 10 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2), pero concentran una región altamente sensible a los efectos del cambio climático en todos sus ecosistemas.
El tema del Día Internacional de la Mujer también coincide con el tópico de la próxima 66ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW66): “Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas en el contexto de las políticas y programas de cambio climático, medio ambiente y reducción de riesgo de desastres ambientales”, a realizarse entre el 14 y el 25 de marzo.












