Sin negar que la situación de violencia que se vive en el país ha llegado al punto de tener que reforzar los mecanismos de seguridad para periodistas y defensores de derechos humanos, el subsecretario de Derechos Humanos, Roberto Campa, asegura que no es el peor momento por el que atraviesan estos gremios.
En entrevista con un medio escrito, dijo que en los primeros cuatro años de la pasada administración, encabezada por Felipe Calderón, hubo más periodistas que perdieron la vida en comparación con el sexenio actual y al menos en el último año de Vicente Fox, se contabilizó a 10 periodistas muertos.
¿Qué análisis hace sobre el tema de las agresiones a periodistas?
—Primero diría que me parece que este análisis hay que hacerlo en el contexto de la violencia que vive el país, de la violencia general, y me parece que muchas veces no dimensionamos el reto enorme que significa para México enfrentar estas condiciones de violencia que están vinculadas con las drogas, con el trasiego de drogas a EUA y la batalla del narcomenudeo.
Conviene decir que no es tampoco el peor momento, si revisamos las administraciones anteriores, los primeros cuatro años de la pasada administración hubo más periodistas que perdieron la vida en comparación con esta administración. En el gobierno de Fox la suma fue menor, pero en el último año de Fox hubo 10 periodistas muertos, entonces se trata de una realidad que venimos arrastrando.
¿Muertes en el contexto de la violencia?
—Claro. Este fenómeno de violencia comienza en la parte final de la administración del presidente Fox, se recrudece de manera muy importante en la administración pasada, recordemos que el gobierno anterior recibió la administración con alrededor de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes, que esa es la frontera que marca el límite permitible, la OMS señala que por encima de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes la situación de violencia es una epidemia. Felipe Calderón lo recibió con 10, lo entregó con 22, este gobierno arrancó con esos 22 y lo pudo bajar alrededor de 15 o 16; en el tercer año hubo un incremento en la última etapa que se explica a partir de ciertas variables: cambios de gobierno, una serie de situaciones que significan oportunidades para los delincuentes y que se está trabajando y confiamos en que habrá de regresarse a la tendencia y a la reducción para final de la administración.
¿Cuál es la respuesta que encuentran sobre los ataques a periodistas?
—Los periodistas, sobre todo en las regiones más violentas del país, desempeñan su tarea asumiendo riesgos porque informar significa ponerlos en riesgo. Y aunque ellos han intentado en algunos casos, estar al margen de las disputas de los grupos en las regiones, muchas veces con un carácter informativo, significa respaldar la posición de un grupo, de dar a conocer un evento que estos además perpetran también con una intención de propaganda.
Cuando una organización de la delincuencia no solamente priva de la vida a personas, sino que además las expone públicamente, muestra cuerpos mutilados, lo que hace es una intención de propaganda y muchas veces los medios que dan a conocer esta información con este criterio noticioso saben que corren un riesgo, es una situación muy compleja, muy difícil y ese es el entorno en el que a nosotros nos corresponde, por lo que hace al Mecanismo de Protección a Defensores y Periodistas, cumplir con nuestra responsabilidad, ciertamente, en un entorno muy complejo para los periodistas.
¿La protección a periodistas no funciona?
—La falla principal es que no hemos sido capaces como Mecanismo de ganar la confianza de los periodistas. Ninguno de los informadores que ha sido privado de la vida, ninguno ha formado parte del Mecanismo.
¿Qué se necesita para formar parte de éste?
—Básicamente solicitarlo o permitir que el Mecanismo brinde la protección, porque hoy más de 3 de cada 10 comunicadores que forman parte del Mecanismo fueron incorporados a la iniciativa, éste tiene un sistema de monitoreo, a partir del cual se acerca con los periodistas, ya sea con las organizaciones con las que trabajamos y les pedimos que nos ayuden para que determinado periodista que advertimos en el monitoreo que está en riesgo, nos permita acercarnos a ellos, hacer un análisis, determinar las medidas para su protección y esto significa que puedan seguir desempeñando su tarea con seguridad.
¿Por qué no hay confianza?
—Los periodistas, por naturaleza, desconfían del gobierno y eso hace más difícil que se pueda dar este acercamiento. El otro tema es el de la justicia. El gran acelerador de estos crímenes es la impunidad. Los periodistas que han sido privados de la vida, en muchos de los casos han quedado en la burocracia o en el olvido.
¿La alerta es parte del fortalecimiento del mecanismo?
—Es parte de este fortalecimiento.
¿Para concluir, la alerta qué incluye?
—Lo que estamos haciendo con la alerta es construir juntos un diagnóstico para identificar en dónde tenemos los principales riesgos de violencia y qué es lo que lo genera, a partir de ello buscar cambiar esas condiciones.












