El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su desagrado con el discurso que martes pronunció el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos, y dijo que el líder canadiense “no fue muy agradecido” a pesar de recibir muchas cosas gratis.
Trump afirmó que Canadá está recibiendo muchas cosas de forma “gratuita” de Estados Unidos y que su vecino debería recordarlo en el futuro.
“Vi ayer a su primer ministro, que no fue muy agradecido”, dijo el mandatario estadounidense en su discurso en Davos en el que repitió muchos de los temas que tocó el martes durante una caótica intervención en la Casa Blanca.
“Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuerda eso, Mark (Carney), la próxima vez que hagas una declaración”, continuó Trump para añadir que “el Domo Dorado va a defender a Canadá. Canadá recibe un montón de cosas gratuitas. Deberían ser agradecidos, pero no lo son”.
El “viejo orden mundial” ya no existe, dice Carney
Durante su discurso el martes, que ha sido aplaudido como uno de los más importantes que un líder político ha pronunciado en los últimos años, Carney advirtió que el “viejo orden mundial” basado en normas ya no existe, ni volverá a existir, por las luchas entre las grandes potencias mundiales.
En medio de una fuerte tensión mundial con la amenaza de Trump sobre Groenlandia, las revueltas en Irán, la guerra en Ucrania, la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la crisis en algunos países de África, Carney eligió hablar sobre la que llamó “la ruptura del orden mundial”, con el foco puesto en la avanzada de diferentes naciones sobre otras. “Las grandes potencias no tienen freno”, aseguró.
Carney, que en ningún momento se refirió a Trump o Estados Unidos, añadió que el resto del mundo debe dejar de fingir y que debería presentar un frente común para evitar ser engullidos por las grandes potencias.
“Las potencias medias debemos actuar juntas porque, si no estamos en la mesa, acabaremos en el menú”, manifestó.
“Pero también diría que las grandes potencias pueden permitirse, por ahora, actuar por su cuenta. Tienen el tamaño del mercado, la capacidad militar y la influencia necesarios para dictar las condiciones. Las potencias medias no”.
“Pero cuando solo negociamos bilateralmente con una potencia hegemónica, negociamos desde una posición de debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros para ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es la apariencia de soberanía mientras se acepta la subordinación”, señaló.












