El trastorno del sistema político y de gobierno ha marcado los primeros 100 días de la administración del presidente Donald Trump, una gestión sin logros legislativos, con una victoria aún bajo sospecha y la más baja aprobación para un mandatario en este corto periodo.
Aunque la mayoría de los análisis han coincidido en dar una calificación negativa a la gestión inicial de Trump, tanto el mandatario –que calificó de “ridícula” la medición- como la Casa Blanca han buscado proyectar una etapa de rotundo éxito, acusando a la prensa de promover una falsa narrativa.
Si bien el mandatario ha firmado más de 30 órdenes ejecutivas desde el 25 de enero pasado, no ha podido estampar su firma en ninguna iniciativa legislativa hasta ahora, en contraste con las 11 que el presidente Barack Obama había promulgado para estas fechas, al inicio de su primera administración.
Menos de una semana después de que asumió la presidencia el 20 de enero pasado, Trump firmó una orden ejecutiva mediante la cual retiró a Estados Unidos del Tratado de Asociación Transpacífico (TTP), y por separado revertió varias de las regulaciones implementadas por Obama.
Su amenaza de sacar de manera unilateral a Estados Unidos del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no prosperó tras las presiones al interior de su gabinete y de líderes empresariales, optando por buscar un nuevo acuerdo con México y Canadá mediante una renegociación.
Trump ordenó igualmente el reinicio de la construcción de dos controversiales oleoductos cancelados por la administración anterior, y nominó al frente de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) a un político que ha rechazando la existencia del cambio climático, y quien combatió en las cortes a la misma entidad que ahora preside.
El mandatario dio igualmente luz verde a la construcción del muro en la frontera con México, insistiendo en que el país vecino deberá pagar por la obra, cuyo costo podría alcanzar los 21 mil millones de dólares, y ordenó la intensificación de las redadas ampliando los poderes de los agentes migratorios.
Sin embargo, a nivel general, el mandatario enfrenta una desaprobación por parte de la mayoría de estadunidenses. Un sondeo de la televisora ABC y el diario The Washington Post mostró que apenas 42% de los estadounidenses aprueban su trabajo, el más bajo entre los mandatarios en más de 6 décadas, en tanto que un 53% lo reprobaron.
Más allá de los anuncios espectaculares y las ceremonias en que ha firmado sus órdenes ejecutivas, Trump llegará a los primeros 100 días sin un sólo logro legislativo y con reveses judiciales.
Esta semana, en un nuevo revés para su gobierno, un juez federal en San Francisco bloqueó el decreto de Trump bajo el cual amenazó recortar el financiamiento a las “ciudades santuario” que rehúsen cooperar con las autoridades de migración, al determinar que el mandatario no tiene la autoridad constitucional para ello.
El mayor tropiezo, sin embargo, fue el fracaso de los republicanos en el Congreso para aprobar una ley para desmantelar y sustituir la Ley Asequible de Salud o Obamacare, una de las principales promesas ofrecidas por el mandatario en la campaña presidencial.












