Cárteles mexicanos arrecian su ofensiva

“La llegada del crimen organizado implica más violencia, más armas y más homicidios”, advirtió el subsecretario chileno del Interior, Manuel Monsalve. Cortesía
“La llegada del crimen organizado implica más violencia, más armas y más homicidios”, advirtió el subsecretario chileno del Interior, Manuel Monsalve. Cortesía

Los Cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) intensificaron una ofensiva de penetración que, de forma paulatina y separada, lanzaron al menos desde 2020 sobre Chile como prolongación a su influyente presencia regional con emisarios en Colombia -principal productor mundial de cocaína-, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú.

La incesante maniobra criminal fortalecería la incursión de las dos principales organizaciones del narcotráfico de México en América Latina y el Caribe, con redes de Sinaloa y el CJNG que se extendieron a Brasil, Argentina y Uruguay, y se afianzaron en Centroamérica y en islas caribeñas para incrementar el contrabando de cocaína a EUA y Europa.

El Ministerio del Interior y Seguridad Pública de Chile confirmó a finales de junio pasado que el Cártel de Sinaloa y CJNG mantienen su presencia con lugartenientes en territorio chileno y que el aumento del fenómeno de la violencia en ese país podría atribuirse a las operaciones de los narcos mexicanos. La situación se complica porque Chile limita al norte con Perú, segundo productor mundial más importante de cocaína, y al noreste con Bolivia, que es el tercero.

“La llegada del crimen organizado implica más violencia, más armas y más homicidios”, advirtió el subsecretario chileno del Interior, Manuel Monsalve, al reconocer que los dos cárteles mexicanos “ya tienen influencia o presencia en Chile (...) El delito que antes lo cometía una persona ahora es realizado por organizaciones sofisticadas que planifican a gran escala el tráfico de estupefacientes”, explicó a la prensa chilena.

“El narcotráfico involucra armas y mucha violencia. Estamos en un continente violento. América Latina y Centroamérica concentran 8 % de la población mundial, pero tienen 40 % de todos los homicidios que ocurren en el mundo”, dijo. Chile transitó de “pasadizo” de la cocaína a Europa y Asia a punto de creciente consumo, a base de “grandes organizaciones criminales”, alertó.

Datos de la Fiscalía Nacional de Chile detectaron un aumento del 66 % en los homicidios en esa nación de 2016 a 2020. Las cifras del Ministerio del Interior precisaron que, de 2016 a 2021, el incremento fue de 40 %. Según la información en poder de las autoridades chilenas, el CJNG instaló un laboratorio clandestino para procesar cocaína en la ciudad de Iquique, en la norteña provincia (estado) del mismo nombre y en la región de Tarapacá, que es aledaña por el sur con la región de Antofagasta, fronteriza con Perú. Un reporte oficial de junio anterior reveló que la mafia de Sinaloa intentó enviar 665 kilos de Chile al puerto de Rotterdam, en Países Bajos, el más grande de Europa y una de las 20 terminales portuarias con mayor tráfico mundial de contenedores. Rotterdam es el destino de numerosos cargamentos de cocaína ocultos en exportaciones de América Latina y el Caribe.

La penetración de los cárteles mexicanos varió de modalidad en el área. Con enviados especiales, en Colombia se involucraron en diversas etapas, desde negociar la compra de hoja de coca, materia prima de la cocaína, y la producción del alcaloide, hasta las fases de contrabando del sur al norte de América.

En el caso de Ecuador, mantienen alianzas con grupos criminales del país para cumplir misiones de introducción de la droga desde Colombia para el tráfico internacional. Los mexicanos ejecutan una labor parecida en Chile, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay, en asociación con mafias locales para incrementar el tráfico interno de drogas, aunque especialmente en operaciones de contrabando al exterior.

El Gobierno de Guatemala reafirmó en marzo anterior que 95 % de las aeronaves que transportan cocaína y aterrizan tanto en Centroamérica como en México, despegan de pistas en Venezuela en las que son abastecidas del enervante.

El enervante es producido en laboratorios clandestinos en Colombia, luego es introducido a Venezuela y reexportado a los grandes mercados de consumo, como EUA y Europa, vía aérea y marítima.