China es el país más contaminante del mundo (por sus emisiones totales de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global), y tras la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París aspira a ser líder en la implementación de ese pacto mundial.
La quema de combustibles fósiles, como petróleo, gas, otros derivados y del carbón, además de la deforestación, la contaminación de las ciudades, el descontrol del metano en la ganadería y otras acciones generan este aumento.
El gigante asiático genera 28.21% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2), el principal gas generador de cambio climático, sobre el 16% de EUA.
La decisión del presidente de EUA, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París abre para China la oportunidad de ejercer un liderazgo en la implementación de este mecanismo, que representa la transición de energías fósiles a generación limpia.











