Con el cierre del albergue temporal para niños indocumentados de Nuevo México, las autoridades de EUA echan el cerrojo a este tipo de centros, abiertos a finales del año pasado debido al aumento de menores centroamericanos que llegaban por la frontera mexicana.
El albergue temporal en Nuevo México, ubicado en la Base Aérea Militar Holloman, en la ciudad de Alamogordo, y con capacidad para 700 menores, dejó de ser operativo y los niños, la mayor parte de Centroamérica, serán trasladados a la red permanente de albergues del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HSS).
La directora de comunicación de este departamento, Andrea Helling, indicó a Efe que este albergue temporal era el último de los abiertos desde diciembre del año pasado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos ante el repunte de menores indocumentados que cruzaron la frontera sur a finales de 2015.
En total, el HHS abrió cinco albergues, uno en Nuevo México y cuatro en Texas, y finalmente nunca llegó a utilizar el centro de California, cuya apertura anunció la Casa Blanca en diciembre.
El primer albergue de Texas abrió el 11 de diciembre y el último de los cuatro cerró el 18 de enero, informó Helling.
Por su carácter temporal, los albergues de Texas solo podían permanecer abiertos 21 días, así que una vez que se agotó el tiempo de los dos primeros, las autoridades abrieron otros dos centros en el mismo estado para seguir atendiendo a los menores.
Los dos primeros albergues tejanos se situaron en los alrededores de la ciudad de Dallas y tenían una capacidad para 700 y 200 menores, mientras que los dos abiertos posteriormente se ubicaron en South Fort Worth y Waco y tenían cabida para 775 niños en total, detalló la portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
El albergue de Nuevo México abrió el 24 de enero y, aunque ayer cerró, se mantendrá bajo un estatus de reserva, lo que significa que podría ser activado para evitar una crisis similar a la de verano de 2014, cuando la llegada de niños inmigrantes puso en jaque la capacidad de las autoridades de EUA.
A partir de ayer, los niños que vivían en la base militar de Nuevo México pasarán a la red de albergues permanentes del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que cuenta con cien instalaciones en 12 estados y tiene capacidad para 8.500 camas, indicó Helling.












