Las autoridades de Estados Unidos siguen hablando de situación “difícil” y de un “desafío” para referirse a lo que está sucediendo en la frontera con México.
Sea como sea, el reto al que se enfrentan cada vez es más complejo, con un ritmo de llegadas de inmigrantes nunca antes visto: el pasado marzo fue el mes en el que las autoridades de Estados Unidos se toparon con más inmigrantes indocumentados de las dos últimas décadas.
Hace casi un mes el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, ya advertía que las autoridades de Estados Unidos “iban en camino de encontrarse con más individuos en la frontera suroeste que nunca antes en los últimos 20 años”. Y acertó.
El gobierno de Joe Biden publicó las cifras correspondientes al mes pasado: en total 172 mil 331, entre aquellos detenidos por la patrulla fronteriza (más de 168 mil) y los considerados inadmisibles tras presentarse en puertos de entrada (poco más de cuatro mil), unos números que no se veían desde 2001. O, lo que es lo mismo: un 71 % más que en febrero de este año.
Tanto Mayorkas como todo el gobierno se dan premura en recordar siempre que se puede que el aumento de las llegadas de inmigrantes es una tendencia que va de subida desde abril de 2020.
“Hemos experimentado un incremento de los encuentros y detenciones en los últimos meses que han presentado retos significativos en cuanto a detención y expulsión”, reconocía ayer una alta funcionaria de la administración Biden, que prefirió mantenerse en el anonimato, y que presentó las cifras por adelantado a un grupo de periodistas.
Las expulsiones exprés, amparadas en una cláusula especial por la pandemia de coronavirus (el denominado título 42), se están acelerando: se deportó a 103 mil 900 individuos en marzo, un 70 % más que el mes anterior (72 mil 113), de los cuales un 28 % eran reincidentes.
Sin embargo, lo que más ha despertado las alertas de esta llegada de inmigrantes, es la alta cifra de menores no acompañados que aparecen en territorio estadounidense y que el gobierno Biden se niega a deportar -como sí hace con el resto de grupos migrantes, ya sean adultos que llegan en solitario, que siguen siendo la mayoría de los migrantes, o grupos familiares-.
En el mes de marzo, la cifra de menores no acompañados provenientes de Centroamérica que terminaron bajo la custodia de las autoridades estadounidenses escaló hasta los 18 mil 890, más del doble que el mes anterior, lo que representa un reto mayúsculo para un país sin la infraestructura preparada para este tipo de llegadas y que intenta recomponerla a marchas forzadas y con urgencia.












