Los chilenos respondieron con un categórico “rechazo” al proyecto de Constitución que fue sometido a plebiscito este domingo. La derrota del proyecto estrella del presidente Gabriel Boric se veía venir desde hace semanas pero, ¿qué significa para el mandatario que llegó al poder con más de 50 % de los votos?
Demasiado ambicioso, complicado, confuso, son algunos de los adjetivos con que fue calificado el proyecto de Carta Magna que redactó la Convención Constitucional designada para esa tarea.
El nuevo texto declaraba a Chile un “Estado social y democrático de derecho, plurinacional, intercultural, regional y ecológico”, en el que se consagraban una serie de derechos sociales, de la salud al aborto, pasando por la educación y las pensiones. Era, también, una Carta Magna verde, muy elogiada en ese sentido por Naciones Unidas, así como por ambientalistas.
Sin embargo, no fue solo la derecha, sino también una parte de la centroizquierda, la que se manifestaba en contra de la propuesta.
El tema del aborto era rechazado de tajo por la derecha. Pero para otra parte importante de la población, el elemento clave en la iniciativa, el que más preocupaba, era el reconocimiento de los 11 pueblos originarios y el establecimiento de derechos inéditos para ellos.











