Para este 2016 los pronósticos se hicieron desde el año pasado. Entonces se advertía que el evento climático de El Niño podría ser el más intenso de la historia. La Comisión Nacional del Agua indicó, en cuanto al sureste, que la situación no siempre se comporta de la misma manera, es decir, en muchas ocasiones hay lluvia muy por arriba del promedio y en ocasiones llega menos del promedio, pero en resumen, el consenso es que habría de esperarse cómo se comporta el fenómeno para ver qué pasará.
Recientemente, la misma Comisión Nacional confirmó que debido a ese fenómeno, y de acuerdo con patrones de medición, Chiapas transita hacia un escenario donde el período de estiaje se convertirá en sequía este año, lo que podría acarrear consecuencias socioeconómicas negativas.
El año anterior la entidad registró un déficit de lluvias de más del 50 por ciento en el período mayo, junio, julio y agosto. Una medición promedio permitía considerar que para el resto del año las lluvias descenderían de forma considerable.
Sin embargo, el tema no es del año pasado ni del antepasado. Es un asunto que viene ocupando espacios de 2011 hacia atrás y hacia acá.
Cada vez, el tema se coloca en espacios más amplios de la prensa del país al agudizarse las sequías que, por ejemplo, ese año afectaron a casi mil municipios en un 70 por ciento del territorio. Entonces se mostraban impresionantes imágenes en la televisión, de hatos extinguidos en diversas unidades de producción por falta de agua, pues no había disponible ni para consumo humano.
Lechos, cauces y cañadas, antes con generosos y abundantes caudales, entonces, como ahora, sólo levantan polvo que sopla un aire caliente cada vez más seco. Esa era la realidad, no en África, en este país.
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha advertido que los sistemas de producción de alimentos en todo el mundo se hallan en riesgo. En un cable informativo de la Agencia Mexicana de Noticias, la Organización dio a conocer que se trata del 25 por ciento del total de tierras del planeta las que han sido degradadas; a lo anterior se suma la escasez de agua cada vez más aguda en este complicado escenario.
En Chiapas, pese a estar ubicado en una región geográfica en la que el agua es afortunadamente un bien abudante, se observan precipitaciones más intensas en cortos períodos que inundan zonas diversas, sin embargo, algunos cauces en determinada época del año lucen como en el norte del país, y el subsuelo está cada vez más seco, lo cual ya es motivo de preocupación, sin embargo, continúa la deforestación, no obstante las acciones gubernamentales que intentan contener la necedad destructiva.
El organismo mundial publicó el informe titulado “Estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura”, en el cual avisa que la situación plantea un profundo desafío a la tarea de alimentar a la población mundial.
Así también, reietera que el cambio climático modificará las pautas de las temperaturas, las lluvias y el caudal de los ríos, de los que dependen los sistemas de producción de alimentos del mundo.
En este escenario, los efectos ya se resienten en divesas regiones de Chiapas, sin embargo, lo crítico está por definirse en los próximos meses.












