La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) acreditó que elementos de la Policía Federal (PF) torturaron a dos personas en el estado de Morelos en dos casos distintos, en uno de ellos también hubo detención arbitraria, inviolabilidad del domicilio y retención ilegal, hechos por los que emitió una recomendación a la Comisión Nacional de Seguridad (CNS).
En el primer caso, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos remitió al organismo el escrito de queja de una persona que dijo que elementos de la Policía Federal (PF) ingresaron por la madrugada y violentamente a su domicilio, en el municipio de Tetecala, para golpear a su esposo, a quien se llevaron en una camioneta tipo Van.
La víctima argumentó que fue golpeado por policías federales en los oídos y diversas partes del cuerpo para que confesara su participación en actividades ilícitas.
Los elementos de la PF sostuvieron que el sujeto fue detenido en una hora y lugar diferentes a lo dicho por la víctima, mientras conducía un vehículo con reporte de robo en un tramo carretero de Guerrero, hecho que quedó desvirtuado con las evidencias que fueron analizadas por la CNDH, entre ellas la denuncia presentada por su esposa inmediatamente después de que fue sustraído de su domicilio, en la Fiscalía General de Justicia de Morelos, „lo que permitió comprobar que la detención no ocurrió como los policías federales señalaron“.
En este caso, la CNDH acreditó que hubo violaciones al derecho humano a la inviolabilidad del domicilio.
En el segundo caso, la CNDH constató que la víctima fue detenida en el domicilio de su madre, en Cuautla, Morelos, por elementos de la Policía Federal, quienes lo esposaron, lo tiraron al suelo y un agente se sentó en su estómago tapándole la cara, mientras otro vertía agua en su rostro para que aceptara su participación en un secuestro.
La comisión determinó que en el primer caso, además de tortura, se violaron los derechos a la seguridad jurídica, legalidad y libertad personal de la víctima, mientras que en el segundo ocurrieron agravios al trato digno, seguridad personal e integridad, los cuales son constitutivos de tortura.
Por esa razón, la CNDH emitió la Recomendación 33/2018, en la que solicitó al comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, reparar de manera integral el daño a las víctimas.











