A una semana de que el Senado de la República elija al nuevo titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Michael Chamberlin Ruiz y Carlos Pérez Vázquez, aspirantes al cargo, coinciden en que el organismo ha quedado a deber y tiene una deuda con las víctimas.
En entrevistas, ambos critican la falta de cercanía que la institución tiene con las personas.
Hacen énfasis en que la comisión no ha ejercido todas sus facultades ni se ha consolidado como una defensoría eficiente, ha sido omisa y no toma en serio sus propias recomendaciones.
Aseguran que es necesario que el ombudsman ya no sea un jurista académico, sino un integrante de la sociedad civil que salga a las calles y barrios, deje los zapatos boleados y gaste suela.











