Los pasaportes de los venezolanos, latinoamericanos, caribeños y europeos que en 2016 empezaron a negociar un arreglo al conflicto político de Venezuela rebosan de sellos migratorios por un ir y venir de siete años por capitales de América y Europa, con el único resultado de que nunca hubo resultados contundentes reales y la crisis ancló en el inmovilismo.
Sin presencia directa de opositores ni de oficialistas venezolanos, que estarán atentos en el entorno, Bogotá albergó el lunes una conferencia de emisarios de gobiernos americanos y europeos para buscar destrabar el nudo institucional y socioeconómico de Venezuela y combinar movidas políticas paralelas o a dos bandas: suspender las medidas económicas que Estados Unidos impuso a Caracas y lograr elecciones libres para democratizar al país.
Antecedentes
Con los precedentes de 2016 a 2022, la capital de Colombia podría sumarse a la lista de escalas fallidas en México, Noruega, Barbados y República Dominicana como lo fueron Ciudad de México, Oslo, Bridgetown y Santo Domingo al servir de sedes de las negociaciones, frente a frente o indirectas, entre chavistas y antichavistas con mediadores europeos y latinoamericanos.
“Acá todo se mueve, pero nada cambia”, admitió el opositor venezolano Stalin González, exdiputado y dirigente del centro-izquierdista partido Un Nuevo Tiempo. “Creo que podemos tratar de avanzar. Hay que darle una oportunidad a la iniciativa” en Bogotá, reconoció González.
“Yo no me enamoro de los procesos, pero este tiene una agenda, se ha avanzado, tiene actores definidos y un plan de trabajo. A esto hay que ponerle sentido de urgencia. La situación en Venezuela tiene mucho tiempo”, añadió.
En los preparativos del cónclave, el presidente de Colombia, el izquierdista Gustavo Petro, recibió el viernes pasado en Bogotá a un sector de la oposición venezolana. El cuestionado mandatario de Venezuela, el izquierdista Nicolás Maduro, se reunió en Caracas con el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Álvaro Leyva.
La opositora Plataforma Unitaria, el principal bloque opositor, planteó a Petro la urgencia de que Maduro libere a los 274 prisioneros políticos venezolanos y le ratificó su esperanza de que la cumbre “sirva para la inmediata reactivación” de las negociaciones en México.
El proceso en México “es la herramienta que tiene hoy nuestro país para poner fin a la crisis política, social y económica mediante acuerdos que permitan la reconstrucción nacional del Estado, la alternabilidad en el poder, el rescate del valor del voto, el cese de la violación de los derechos humanos y el establecimiento de las condiciones que permitan el crecimiento interno, creando bases sólidas para el desarrollo sostenible y sustentable”, puntualizó.
La comunidad internacional “no olvida los inmensos problemas que sufrimos los venezolanos por la ausencia de libertades, democracia, instituciones y justicia”, subrayó.












