Hay una percepción en una parte de la ciudadanía de que en este proceso federal electoral habría aumentado el abstencionismo. Sin embargo esto es desmentido por las cifras. El sábado 6 de junio, uno de los consejeros electorales del Instituto Nacional Electoral emitió una estimación sobre lo anterior, la que resultó un vaticinio certero.
El Instituto, a través de su representante, dijo que en las elecciones del día siguiente se registraría un porcentaje de participación poco arriba comparativamente con el de 2009, que fue del 43 por ciento, es decir, con un abstencionismo del 56 por ciento del listado nominal.
A su vez, esa participación ciudadana en las elecciones intermedias de 2009 había tenido un ligero crecimiento respecto a las votaciones de 2003 al pasar del 40 por ciento al 44 por ciento, de acuerdo con datos del mismo Instituto Nacional Electoral.
Se destaca el hecho que las elecciones intermedias tienden a mostrar resultados de participación relativamente más bajos que las de presidente de la República.
Así, los indicadores de participación ciudadana en las elecciones intermedias han sido menores respecto a las elecciones presidenciales con promedios que oscilan entre el 60 por ciento desde 1994, año con un registro excepcional del 77.16 por ciento del listado que era de 45 millones electores.
La participación en las elecciones de este domingo llegó al 48 por ciento, la cifra más alta en unas elecciones intermedias desde 1997 y representa tres puntos porcentuales más que la de las elecciones de 2009, por lo que hablar de abstencionismo resulta impreciso. Más bien se confirma una tendencia hacia arriba en la votación que ha venido aumentando, si bien de forma atenuada en unos puntos porcentuales, pero creciendo, aunque también lo ha hecho el listado nominal, por lo que de igual manera podrían establecerse comparativos en términos absolutos y relativos, lo que sería como tratar de ver el vaso medio lleno o medio vacío, según se prefiera.
Es así como la participación en los comicios para votar a legisladores federales cada tres años, siempre ha sido menor cuando no coinciden con la elección presidencial, que se realiza cada seis años.
En la pasada elección federal, la participación alcanzó el 63.34 por ciento, con 50,3 millones de votos. Fue una cifra más alta que la registrada en 2006, en la que resultó triunfador el ex presidente Felipe Calderón, que tuvo una participación del 58,9 por ciento.
De acuerdo con el Programa de Resultados Preliminares, en Chiapas la participación ciudadana en esta jornada fue del 45.73 por ciento, al contabilizarse un millón 245 mil 800 sufragios, aunque en algunos distritos llegó a más del 57 y 51 por ciento.
Sin duda que los resultados de la votación federal en Chiapas traen desenlaces a estas alturas definitivos, los que deberán ser analizadas pues reflejan la voz de los ciudadanos que han expresado no solo su voluntad en las urnas, sino también sus expectativas o eventualmente frustraciones.
Estas elecciones en lo general traen nuevos mensajes como el de Nuevo León, que resumen la procedencia de la candidatura ciudadana, una figura a la que se le había querido ver sin posibilidad alguna.
Hay muchos datos como los de la Ciudad de México o en las demás gubernaturas que estuvieron en juego, o incluso la posible depuración del listado de partidos, todo lo cual también habrá de tomarse en cuenta, pero lo principal, a estas alturas, es que todos han salido ganando con la realización de un exitoso proceso electoral que se hallaba amenazado.












