Complicado y perverso, controlar precios de alimentos

Consideran que un control de precios a los alimentos empeorará el mal que se pretende sanar.  Cortesía
Consideran que un control de precios a los alimentos empeorará el mal que se pretende sanar. Cortesía

Aplicar un control de precios a los alimentos para amortiguar los impactos del drástico aumento de la inflación es una receta condenada a empeorar el mal que se pretende sanar.

Expertos coinciden en que el manejo de precios en alimentos fomentará el mercado informal, provocará escasez de productos, causará desequilibrio en la competitividad y desmotivará la inversión, y es una medida compleja y difícil de ejecutar en un país de las dimensiones de México, por sus múltiples y diversos mercados internos.

Para Oscar Guinea, investigador del European Centre for International Political Economy (Ecipe), el fijar un precio máximo conducirá a menos demanda y menos oferta, además sofocará los incentivos a producir más.

Afirma que en el caso de productos importados y cuyo precio está fijado por el mercado internacional, provocará el cierre de las empresas mexicanas importadoras.

Gregory Claeys, experto en política monetaria de Bruegel (think tank especializado en asuntos económicos), sostiene que el valor de un producto en particular establecido por el mercado es un fenómeno útil, porque permite al consumidor sustituir un producto por otro, contribuyendo a reducir la demanda: “Bloquear precios de gas y petróleo tiene sentido porque la gente no puede sustituirlos en corto plazo (…), con los alimentos es distinto (…), la sustitución es más fácil. El fijar precios es el último recurso cuando no hay posibilidad de sustitución”.

Agregando que afecta a la inversión y reduce el suministro: “Si los precios se incrementan, los productores tienen incentivos para aumentar la producción. El indicador de precios no es malo, puede ser un mecanismo útil y catalizador”.

Al igual que México, la Unión Europea (UE) registra una carrera inflacionaria al alza. Señalan los analistas que la acelerada inflación en la UE está asociada al aumento del precio de los energéticos, la guerra en Ucrania y factores geopolíticos.

Los sectores más afectados son las industrias intensas en energía, como el manufacturero así como el transporte, particularmente de distribución de bienes y alimentos. Alemania, como potencia industrial de exportación de maquinaria, está sufriendo particularmente.