Concubinos podrán ser tutores legítimos

Al resolver un amparo directo en revisión, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concluyó que la figura del concubinato es equiparable al matrimonio para efectos de la designación de tutor entre ellos.

De ahí que el Artículo 540 del Código Civil para el estado de Guanajuato debe entenderse en el sentido de que los concubinos son tutores legítimos y forzosos uno del otro.

El planteamiento derivó de la controversia surgida entre los ascendientes de la persona en estado de interdicción y su concubina, sobre quién debía ser designado su tutor.

La interdicción se considera cuando una persona es declarada judicialmente incapaz por carecer de las aptitudes generales para gobernarse, cuidarse, y administrar sus bienes, y debe ser sometida a la guarda de un tutor.

Modelo social

La Primera Sala señaló que la interpretación literal del Artículo 540 sería contraria al modelo social de discapacidad, ya que descartar sin la menor consideración al concubino, que es la pareja seleccionada por la persona en estado de interdicción para compartir su vida, equivaldría a hacer nugatoria o engañosa su voluntad.

En ese sentido, consideró que el concubino resulta idóneo como tutor por dos razones; desde la perspectiva del modelo social de discapacidad, porque puede presumirse que si una persona lo eligió como tal para compartir su vida, al ser declarado incapaz lo preferiría para ser su tutor, dado el vínculo establecido entre ambos.

O bien, desde la perspectiva del principio de igualdad y no discriminación, porque afirmar lo contrario implicaría minimizar el vínculo afectivo que existe entre concubinos.

Así se sostuvo que es comprensible que la norma prevea una preferencia en la designación de tutores y privilegie a familiares sobre desconocidos.

En el mismo sentido, la pareja es quien comparte el día a día con la persona en estado de interdicción, por lo que es posible concluir que ésta ha asimilado en mayor medida las preferencias, voluntad, personalidad, rutina y, en general, la realidad de la pareja.