Un tribunal argentino condenó a la monja japonesa Kumiko Kosaka a 20 años de prisión por abusos sexuales cometidos contra niños sordomudos del instituto católico Antonio Próvolo, de la provincia de Mendoza, entre 2005 y 2016, un caso bisagra que derivó en una sentencia histórica contra dos sacerdotes y expuso el encubrimiento de la Iglesia Católica.
Kosaka fue hallada culpable por siete hechos delictivos, cuatro como autora y tres como partícipe, en perjuicio de cinco víctimas, según el fallo que se difundió el viernes.
El Tribunal Penal Colegiado de Mendoza, capital provincial situada a unos mil kilómetros al oeste de Buenos Aires, ordenó que la religiosa continúe en libertad hasta que la condena quede firme. No obstante, le prohibió la salida del país y de la provincia.
La monja también fue inhabilitada para ejercer el cuidado de menores por el plazo de 10 años.












